Por: Ramón Abel Castaño*
@rafaelmirandaj

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La importancia y el impacto de la enfermedad mental ha sido inadecuadamente reconocida en las políticas públicas y de salud de todos los países del mundo. La Organización Mundial de la Salud[1] estima que esta causa representa el 13% de la carga global de la enfermedad y la depresión por sí sola es la segunda causa de carga de la enfermedad global. Este problema no es ajeno a Colombia, donde la atención a problemas y trastornos mentales en el sistema de salud es altamente centrada en el psiquiatra y otras profesiones de la salud mental, y en la atención de episodios agudos. Este abordaje doctor-céntrico y hospitalo-céntrico ignora el contexto comunitario, con lo cual pasa por alto esta gran oportunidad para hacer un abordaje oportuno y efectivo de estas condiciones médicas.

Otra razón que explica este abordaje limitado es el hecho de que el Plan de Beneficios en Salud (PBS) otorga una cobertura limitada, y siempre haciendo referencia a que los servicios de salud mental serán prestados por el profesional tratante, médico especialista competente o psicólogo. Esta definición de los profesionales de la salud mental como prestadores de estos servicios deja por fuera otras disciplinas relacionadas, así como a técnicos, auxiliares y personas de la comunidad (lay persons) que pueden contribuir de manera importante en la prevención, detección oportuna y atención de los problemas y trastornos mentales.

Por su parte, la Ley 1616 de 2013 (Ley de Salud Mental) menciona la rehabilitación psicosocial pero solamente para definirla, pues no establece con claridad su contenido. El artículo 19 menciona la capacitación y formación de los equipos básicos en salud, con el fin de que adquieran habilidades para el manejo de problemas de salud mental en la comunidad. Adicionalmente, el artículo 31 menciona la necesidad de una política pública de salud mental, dentro de la cual se deberá incluir “…la rehabilitación psicosocial y continua en la comunidad con apoyo directo de los entes de salud locales.”

En los modelos de atención para enfermedades crónicas no transmisibles en Colombia, se identifican grandes vacíos de coordinación y de continuidad, así como una inexistente estrategia de atención comunitaria. Estos dos problemas, y en especial el segundo, son más severos aún en los problemas y trastornos mentales, pues en estos el componente comunitario es mucho más crítico que en las enfermedades crónicas no transmisibles.

En consecuencia, es urgente implementar estrategias de gestión comunitaria en salud mental en general, y en especial en gestión de problemas y trastornos mentales, no como substituto del manejo convencional sino como complemento. Estas estrategias de gestión comunitaria incluyen la creación de capacidades y competencias en la comunidad, así como la inserción de los actores comunitarios en los modelos de atención de la enfermedad mental. Colombia necesita urgentemente este tipo de intervenciones para disminuir la dependencia del hospital y de los profesionales de la salud, pues estos son claramente insuficientes para responder a las necesidades del país en esta materia.

Ramón es Máster en Gestión y Política en Salud de la Escuela de Salud Pública de Harvard. PhD en Política y Salud Pública de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres


[1] World Health Organization (2009). Improving health systems and services for mental health. WHO. Disponible en: http://whqlibdoc.who.int/publications/2009/9789241598774_eng.pdf?ua=1

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