Por: David Acosta Zuluaga.

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Klauss Schawb (K.S.), fundador del World Economic Forum (W.E.F.), decía frente a las oportunidades para los países sobre la cuarta revolución industrial (4RI): “Los cambios son tan profundos que, desde la perspectiva de la historia humana, nunca ha habido una época de mayor promesa o potencial peligro”.

La industria 4.0 es parte de la 4RI (término acuñado por el gobierno alemán) llega siendo una gran oportunidad haciendo una transformación para dejar de ser un país con potencial a ser un país desarrollado, en el que los colombianos logremos tener una calidad de vida muy superior.

La industria 4.0 apunta a flexibilizar la producción a través de: la manufactura inteligente, internet de las cosas para producción, manufactura de luz apagada (donde la materia prima es procesada sin interacción humana y al final se recogen productos terminados), entre otras.

Estamos es un momento crucial donde los países que lleguen primero a esta industria 4.0, lograrán un incremento en la producción con menor tamaño en escala y con más personalización. Lo que significaría que cada persona en una empresa generará mayores ingresos. Es decir que la productividad incrementará y así se podrá lograr unas mejores remuneraciones a través de empleos mejor calificados.

Colombia en este revolcón industrial está lejos de ser uno de los países que adoptará este cambio rápidamente y debemos encontrar cual es nuestro punto de partida para forjar el camino y así lograr cambios esenciales. En el reporte de Disposición para el Futuro de la Producción de 2018 (del W.E.F. y A.T. Kearney), Colombia está en el puesto 62 sobre 100 países evaluados.

Esto es, que estamos en el grupo de países que está apenas empezando a dar este cambio en el mundo industrial y aunque tenemos dos elementos que mejoran nuestra posición, como son el buen nivel de inversión directa cómo parte del PIB y el buen uso de acuíferos, el gran problema radica en los siguientes puntos:

  • El nivel de adopción tecnológica por parte de las empresas; actualmente estamos con la segunda revolución industria en muchas empresas.
  • Ausencia de investigación científica y su falta de inversión.
  • La balanza comercial, con predominio de importaciones y donde las exportaciones son de productos en nivel primario.
  • La falta de infraestructura en transporte de bajo costo y responsable con el medio ambiente, la carencia de visión de futuro del gobierno y los legisladores, donde regulación actual no permite adoptar nuevas las tecnologías y por el contrario las bloquea.
  • El capital humano limitado, siendo crítico en este punto el empleo basado en el conocimiento, el nivel de educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemático), el número de profesores en el nivel primario y las prácticas de capacitación en las empresas; entre otras.
  • Es un sistema económico, tributario y arancelario muy complejo y costoso,
  • La falta de producción que genera valor (como equipos tecnológicos, productos procesados, etc.), que actualmente se encuentra en otros países y la percibimos a través de productos importados.

Esta es nuestra realidad y desafortunadamente no podemos quedarnos en esta situación, tenemos plantas de producción muy antiguas, en las que la renovación es limitada y no busca eficiencias incrementales por la alta inversión que requiere y el miedo a no tener un equipo de trabajo que logre los objetivos diferenciales necesarios

En ese caso, sería más rentable producir en otros países y la generación de valor se quedará atrapada allá, tal y como ha pasado con algunas empresas como Mazda, Colgate, etc. Por estas razones, es necesario que el Gobierno genere políticas reales y los legisladores se orienten a cerrar estas
brechas a través de estrategias cómo: mejorar el talento del país iniciando en los primeros años de colegio desde ejes STEM, atrayendo inversión directa extranjera para crear empleos generadores de valor, infraestructura de transporte (como trenes y vías fluviales), líneas de crédito para adquirir exclusivamente maquinaria y equipos de punta entre otros, tal y como ocurrió en Alemania que en 2013 crearon una estrategia interrelacionada a 15 años de industria 4.0.

Formando un clúster para que empresas tuvieran espacios de interrelación enfocado a mejorar y desarrollar sistemas
tecnológicos de comunicaciones.


K.S. en su idea planteaba que, frente a los cambios de la 4RI, un peligro o un triunfo para los países que los adopten o no satisfactoriamente. Colombia necesita un viraje claro para ser parte del grupo exitoso, de lo contrario quedamos aún más alejados y sobrepasados por el peligro esbozado.

*Miembro de número de la Dirección de Empresa, Industria y Competitividad.

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