Por: Carlos Andrés Aguilera

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Entre los colombianos que acudieron a las urnas el 2 de octubre, el 50,21% decidieron No apoyar el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, reflejando la necesidad de seguir trabajando por la unidad de nuestro país para así poder alcanzar la paz y por esta vía mejores niveles de desarrollo. El resultado fue la manifestación del ejercicio democrático y como tal se debe respetar, y así mismo tener en cuenta que los 6.431.376 ciudadanos correspondiente a la mayoría en la consulta realizada, así como los 6.377.482 que dijeron Si y los 257.189 que anularon su voto o lo depositaron sin marcar, representan el 37,43% de los colombianos con el derecho a decidir mediante su voto el destino del país.

Los resultados del plebiscito siguen mostrando a una sociedad que quiere grandes cambios para el país, como lo es alcanzar la paz, pero que requiere de parte de sus ciudadanos asumir la responsabilidad que tienen en la toma de decisiones, actuando de forma libre, informada y a conciencia, mediante los instrumentos de participación del pueblo que permiten a todas las personas hacerse parte en la definición del país que queremos comenzar a construir hoy para las futuras generaciones.

Los colombianos necesitamos unirnos y ponernos de acuerdo en lo que significa un país en paz, en la vía para conseguir este objetivo y sus retos. Alcanzar la paz, en el escenario del conflicto armado que involucra a los grupos ilegales y al gobierno en representación del pueblo, así como comprende el cese de acciones armadas, también comprende la desmovilización y reincorporación a la vida social y política del país de aquellos colombianos que bajo diversas circunstancias y también en diferentes grados de responsabilidad han sido actores del conflicto, de lo segundo se deberá ocupar la justicia transicional y la justicia ordinaria.

Respecto a las circunstancias en medio de las cuales colombianos terminaron en las filas de grupos armados ilegales, deseo referirme a una: niñas y niños reclutados, separados de sus familias y de la oportunidad de educación, cultura, deporte, y de formar también una familia. En este punto también quiero parafrasear parte de la conversación con un amigo: las mujeres y hombres de la guerrilla de hoy, fueron las niñas y niños por quienes años atrás nos faltó decidirnos a sacarlos de la guerra.

El otro escenario de un país en paz, es el de la relación entre sus ciudadanos, para que en medio de las diferencias seamos capaces de dialogar y comprender que cambiar las condiciones que han determinado la historia de Colombia no se encuentra en las manos de un gobierno, un partido político o la invocación de ideologías usadas con frecuencia para justificar posiciones dogmáticas. La Paz es para todos y debemos construirla todos, por eso los retos que afrontamos como país van más allá de argumentos en una u otra dirección; la realidad nos presenta necesidades a las que no podemos dar más espera; como mejorar las condiciones para quienes habitan en las zonas rurales, donde sin duda, sin la presión del conflicto se podrá mejorar la presencia y ampliar la oferta de servicios del Estado, y así mismo los campesinos podrán desarrollar mejor sus actividades productivas.

La participación ciudadana no se limita a la manifestación en las urnas, pero este es un derecho y un deber, una decisión que no conocimos del 62,57% de los colombianos habilitados para votar. Colombia se encuentra en la agenda de la comunidad internacional, desde diferentes escenarios se han recibido manifestaciones y compromisos de apoyo a este proceso para la finalización de la violencia y la construcción de la paz. Por eso, nuestro compromiso como ciudadanos es acompañar este momento importante para el país y la región, proceso que parte del respeto por las diferencias, la reconciliación entre ciudadanos y la decisión de anteponer el bienestar del país, los derechos y la reparación a las víctimas, por encima de cualquier posición ideológica, religiosa o de otra naturaleza. Es prioridad para el país dejar atrás la polarización, trabajar unidos para poner fin a todas las formas de conflicto y ser parte en las decisiones para avanzar por el camino hacia la construcción de una sociedad en paz.

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