Por: Carolina Fierro y María Ximena Casas

Es ya sabido en estos momentos que el valor intangible de la reputación es uno de los más altos para una empresa. El cuidado de este hoy es fundamental en un mundo cada vez más interconectado e  informado. No es solo imagen corporativa, es todo lo que rodea una empresa lo que hace que su reputación se vea fortalecida o afectada. El caso de Empresas Públicas de Medellín, es el ejemplo de cómo las decisiones, el manejo de imagen y las noticias de uno u otro lado, maltratan la excelente reputación que durante años ha cultivado esta empresa. 

La crisis institucional en la que se encuentra inmersa una de las empresas con mayor tradición en la historia del país se ha venido agravando desde el año 2020, cuando la junta directiva de Empresas Públicas de Medellín expresa su descontento al gerente de la época, Álvaro Guillermo Rendón, al no hacerlos parte de las decisiones relativas a el caso Hidroituango, dicha situación terminó en la presentación de la renuncia por parte del órgano directivo, y la conformación de una nueva junta directiva en agosto de 2020. 

Después de dichas tensiones y desacuerdos con el Alcalde de Medellín, finalmente en enero de 2021 se da la salida del gerente Álvaro Guillermo Rendón,  a quien entra a reemplazarlo temporalmente Mónica Ruiz Arbeláez, quien ocupaba la vicepresidencia de estrategia y planeación. Así las cosas, en abril de 2021 se da a conocer el nombramiento de Alejandro Calderón como nuevo gerente, quien despertó profundas criticas por la convalidación de sus estudios superiores realizados en el exterior, así como también en asuntos relacionados con conflictos de interés. 

Al estar en el ojo del huracán Alejandro Calderón decide no aceptar el nombramiento, por lo que una vez más la empresa queda acéfala, hasta hace pocos días que el Alcalde de Medellín decide nombrar a Jorge Andrés Carrillo como nuevo gerente, quien también fue blanco de señalamientos por distintos sectores alegando inhabilidades. En este sentido, la que fue una de las empresas mejor calificadas internacionalmente ha pasado por tres gerentes en un periodo inferior a un año y medio, lo cual resulta altamente preocupante en materia de gobierno corporativo, estabilidad financiera y riesgo reputacional.

 

Es una realidad que  una excelente reputación trae beneficios en todas las áreas de una compañía: genera valoraciones y precios de las acciones más altos.  Estudios de reputación a nivel mundial como el realizado por públicas Weber Shandwick, confirma que el 60% del valor de mercado de una empresa se deriva de su reputación, por lo que cuanto mejor sea ésta, mayor será su valoración. Cuando una empresa tiene una sólida reputación, sus empleados tienen mejor moral y mayor productividad. Internamente los empleados de EPM deben sentir incertidumbre y perplejidad al ver noticias, tweets y posiciones políticas a favor y en contra de lo que pasa en su empresa. Los miembros de una empresa de todos los niveles se convierten en embajadores de la misma, comunicando y representando con orgullo su marca a los amigos y vecinos de sus comunidades, a los socios comerciales con los que interactúan e incluso a los posibles empleados. La desconfianza, la sospecha, las peleas políticas y la incertidumbre definitivamente no aporta a que esto se consolide. 

 

*Miembro Dirección de Empresa, Competitividad y Reputación

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