Carlos Andres Aguilera A.
@Aguilera_Ariza

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El ideal para la convivencia en sociedad es la capacidad de los ciudadanos de autoregular sus actos y entender que sus derechos terminan donde comienzan los de los demás; y así mismo, que los derechos implican también deberes. Por tanto, en ausencia de estas premisas, es necesario que la autoridad intervenga, haga cumplir las normas y restablezca las condiciones que garanticen el orden y los derechos colectivos.

La autoridad no se limita a la ostentación del poder en cabeza de una persona o institución con esta facultad, su efecto se debe observar en acciones de gobierno.

En Bogotá se han presentado diferentes formas como han entendido lo que implica gobernar y sus repercusiones. Han habido enfoques pedagógicos como el aplicado por el Profesor Mockus con el cual promovió la cultura ciudadana, el respeto y la convivencia; pero también, se han dado otras formas eminentemente discursivas basadas en desconocer los hechos que afectan a la ciudad, justificar como exclusivos problemas de percepción de los ciudadanos y referirse a la crítica de la opinión pública como ataques personales.

Como consecuencia de la segunda forma de actuación, se puede observar en Bogotá – entre otros temas – como se agravaron los problemas de movilidad, seguridad y el desorden en el espacio público, por la falta de acciones institucionales y la polarización que ha afectado la convivencia ciudadana. En este escenario de inconformidad frente a problemas evidentes, también se observa desinterés de la gente por la ciudad e incluso la indiferencia frente a hechos que contravienen lo dispuesto en la Ley, pero que dada su reiteración y la falta de acciones por parte de las autoridades, los ciudadanos en diferentes grados se acostumbraron a sus adversidades, en perjuicio de la ciudad y su calidad de vida.

Cuando se toma la decisión de restablecer el orden en la ciudad mediante el ejercicio de la autoridad es predecible la reacción por parte de la gente, que en algunos casos desconocen las normas o que una vez informados sobre estas se niegan a cumplirlas. A pesar de ello, la razón de ser de estas disposiciones legales es facilitar la convivencia y ordenar la ciudad, por eso es de imprescindible acatamiento.

Las medidas que adelanta el Distrito como las sanciones a empresas por uso de publicidad en lugares diferentes a los establecidos para esos fines, la recuperación del espacio público y las propuestas para la reubicación de vendedores ambulantes corresponden al cumplimiento de las normas. Así mismo, los servidores públicos son sujetos del cumplimiento de disposiciones legales, por eso como ciudadanos somos veedores para que estos procesos se adelanten en el marco de lo establecido por la Constitución y la Ley, tengan continuidad y se acompañen también de medidas pedagógicas para que Bogotá de nuevo sea reconocida por su cultura ciudadana.

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