Por: Manuel Pérez

El 2020 se vislumbraba como un muy buen año para los negocios y las empresas. Las proyecciones de crecimiento económico así lo demostraban; para Colombia, las proyecciones de crecimiento de su PIB estaban cercanas al 3,2%, para Latinoamérica las proyecciones eran del 1,8% y para el mundo eran del 2,7% (Fuente: BID).

 Ninguna empresa, así como ninguno de los sus líderes, visualizó que una pandemia como la generada por el Covid 19 se fuera a presentar, impidiendo la operación de las empresas y paralizando los negocios.

 Cuando se empezaron a ver los impactos y entender las decisiones de los gobernantes, la mayoría de los líderes seguramente experimentaron sentimientos diversos, parecidos muchos a los generados por una “trompada” en la cara de un boxeador profesional, que manda al oponente a la lona, haciéndoles perder la conciencia por un momento. 

 Ante las medidas de aislamiento preventivo, las cuales han ocasionado que buena parte de las empresas se apaguen o funcionen a marcha lenta, los líderes de empresas se enfrentan a una decisión crucial: ¿qué hacer?, ¿cómo timoneo la empresa ante este sunami?, ¿cómo gestiono uno de los activos más valiosos: la gente?, entre otras preguntas cruciales.

 Como empresario, he dado por hecho que la mayoría de las empresas vienen implementando acciones que le permitan gestionar de la mejor forma esta crisis dos meses después de implementarse la cuarentena obligatoria en Colombia; sin embargo, me he sorprendido al identificar de primera mano o a través de estudios y encuestas empresariales, que muchos empresarios se han cruzado de brazos a esperar que la pandemia pase, haciendo efectivos los beneficios implementados por el gobierno nacional y gobiernos locales y/o reaccionando de manera reactiva a la actual coyuntura, impidiéndole reconfigurar las empresas y negocios en un momento donde muchos patrones han cambiando considerablemente.

 Desde mi perspectiva empresarial hay tres alternativas de decisión que los líderes de empresas pueden tomar: I. No hacer nada y esperar a que pase la crisis, sin saber cuando acabe ésta; II. Implementar acciones de corto plazo que le permitan a la empresa tener oxigeno para superar la crisis (disminuir costos, aplazar inversiones, congelar proyectos, reducir personal, entre otras acciones); III. Reconfigurar la empresa para gestionar el presente y sacarle provecho al futuro, apalancándose en los activos y experiencias.

 La decisión de seleccionar una de estas tres opciones dependerá mucho de la empresa, el sector al cual pertenece, la cultura empresarial y activos con que cuenta, entre otras variables relevantes. Sin embargo, mis recomendaciones se focalizan en la tercera opción.

 A continuación, relaciono unas acciones estratégicas, las cuales tienen como propósito ayudar a los líderes y equipos directivos a gestionar la crisis y dar saltos importantes en los negocios.

  1. Implemente un comité de crisis: que le permita tomar decisiones estratégicas rápidamente. Para que la implementación sea adecuada, recomiendo que se definan los participantes, los roles y responsabilidades, el esquema para la toma de decisiones, apalancándose en tecnología y procesos ágiles.
  2. Definir la posición estratégica que la empresa puede alcanzar durante y después de la crisis: entendiendo a profundidad los cambios en los comportamientos y hábitos de los consumidores, mercado, competencia, impactos en los ecosistemas de negocio, impactos en la cadena de valor, capacidades y activos con que cuenta la empresa, el equipo directivo debe definir rápidamente cual posición estratégica de la empresa, le permitirá gestionar la crisis, mirando de frente el futuro de la empresa y los negocios.
  3. Reconfigurar la estrategia para salir de la crisis y gestionar el futuro: la estrategia es la adaptación de los lideres y de las organizaciones a las complejidades del entorno. En la reconfiguración de la estrategia es muy importante definir claramente lo que hará la empresa que le permitirá generarle valor a sus clientes de una manera distinta.

Como resultado de este proceso recomiendo que se construya una declaración estrategica que articule el propósito de la empresa, los medios y recursos para hacerlo realidad y los valores con que la empresa contribuirá a sus clientes, accionistas, a sus colaboradores y a la sociedad.

  1. Ajustar el portafolio de proyectos estratégicos: con la estrategia clara, lo que sigue es identificar los proyectos que se requieren implementar para hacerla realidad. Para esto es muy importante que se reformulen los casos de negocios de los proyectos que están en ejecución, incorporando en estos la información real de la actual coyuntura. También, es muy importante que se evalúen muy bien los impactos en la caja de la compañía y se prioricen aquellos que contribuyan positivamente con esta variable crucial en estos momentos de crisis.

Es muy importante que se incluyan en este portafolio, proyectos que le permitan hacer realidad oportunidades de negocio en el futuro inmediato, de una manera innovadora. De esta forma se logrará implementar la cultura de Ambidiestralidad en la organización.

  1. Preparar la empresa para ejecutar sus planes y proyectos: ejecutados los anteriores puntos haciendo participe a toda la organización, lo que sigue es fortalecer las capacidades del equipo y desarrollar las que se requieran, así como definir los nuevos indicadores que permitirán monitorear y controlar la ejecución de la estrategia ajustada, imprimiendo agilidad estratégica, buscando aprovechar las oportunidades y gestionar las amenazas con rapidez y seguridad.

 En estos momentos de incertidumbre y cambios acelerados, las empresas independientemente de su tamaño deben replantear su direccionamiento a corto y mediano plazo, fortaleciendo los liderazgos movilizadores e imprimiendo una urgencia estratégica que le permita a la empresa fortalecer su cultura de ejecución ágil.

 No podemos olvidar lo que decía sabiamente Einstein hace más de 100 años: “No podemos pretender que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”.” La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a los países, empresas y personas, porque las crisis traen progresos” … “Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar superado”.

Estimados empresarios, su liderazgo estratégico es fundamental para superar de la mejor forma la actual crisis, mitigar el impacto negativo de esta en la economía y contribuir con la perdurabilidad de la empresa en momentos turbulentos. Dejen a un lado el temor al fracaso y dejen brillar el estratega que llevan dentro.

*Miembro Dirección Empresa, Industria y Competitividad

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