Por: Francy Pérez

Diariamente identificamos héroes que enfrentan y batallan con este virus que así como ha dejado desesperanza también ha dejado un mensaje para retomar la solidaridad hacia nuestros semejantes y concientizarnos de la fragilidad de nuestro mundo; estos héroes y heroínas del sector salud, o aquellos artistas que sacan los mejores frutos de la tierra que conocemos como campesinos, o también quienes realizan la recolección de todos nuestros residuos para tener un entorno limpio, o los mensajeros que sobre sus hombros llevan muchas frases de esperanza como también domiciliarios, periodistas y muchas personas más, que arriesgan su vida para poder nosotros estar un poco tranquilos en medio de esta pandemia, han recibido los reconocimientos que en verdad merecen.

Pero existen unos héroes anónimos, que han llevado de una manera ejemplar esta cuarentena, desarrollando su capacidad de entendimiento y madurez que les permite contener la esperanza de un futuro normal próximo. Sus cortas palabras hicieron que los miedos se volvieran inocentes fragmentos de poesías dramáticas, seres humanos que entendieron de forma inesperada e inmediata que existía a fuera de nuestro hogar, un enemigo silencioso e invisible y que debíamos permanecer aislados para que se aburriera y se fuera a otro mundo. Esos héroes y heroínas son Nuestros Niños!!!!. Su vida cambio, se transformó sin explicaciones, sin entender y sin comprender; de un día para otro pasaron de su colegio, sus parques, de la diversión; a estar en casa como si fuera un nuevo nivel de escondidas cambiando su rutina de vida.

Sus juegos y cotidianidad también cambiaron nuestra manera de vivir, nos enseñaron a retomar la imaginación para descubrir nuevos mundos y explorar sitios con animales amistosos, monstruos de goma, plastilina y pepitas de colores. Nos han enseñado a entender que con una simple caja podemos inventar una televisión, un sombrero de robot, jugar golosa, hacer pompas de jabón, jugar a carros, princesas, visitar países y reconocer su cultura a través de la imaginación y miles de cosas que teníamos muy guardadas en el baúl de los recuerdos y que hoy nos hacen ser tan niños como ellos y entrar en ese mundo fantástico.

Hoy aprovecho para unirme y celebrar su día, el día de los Niños; exaltando la labor de ellos que son maravillosamente increíbles. Algunos de estos ángeles están en condiciones adversas y es por ellos que debemos enfrentar la peor pandemia que tiene el mundo como es la indiferencia y el egoísmo; muchos niños han tenido que madurar en cuestión de semanas.

Durante el brote de COVID-19, la reducción de las actividades al aire libre y la poca interacción social se asocia a que uno de cada cinco niños sufra de depresión y ansiedad después de un mes de encierro, según el estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte y Huazhong en China. Según ésta investigación la ansiedad es el mayor síntoma que se presenta con un 22.6% seguido de indicios depresivos con un 18.9%; dejando un claro desafío para los profesionales de la salud en el comportamiento humano en la época post Pandemia.

Adicional a la restricción, hechos como no compartir espacios de socialización con sus pares, algunos de ellos con baja posibilidad de acceso al aire libre, testigos de violencia intrafamiliar, son factores que también inciden en generar efectos psicológicos secundarios a tratar.

Es la oportunidad para replantear como las políticas públicas de los «adultos» en aspectos sociales, económicos y educativos NO excluyan a nuestros niños y formular desde ahora estrategias de atención y tratamientos post-virus, dejando de un lado los discursos de igualdad y equidad y pasando a los hechos y las acciones.

Estamos enseñando a nuestras futuras generaciones a demarcar su nivel socioeconómico excluyente, conforme a su acceso a las instituciones de educación, atención en salud y alimentación, con conceptos de “afortunados y no afortunados” sin darles suficientes herramientas de discernimiento de un mundo donde debe existir equidad.

Hoy nos unimos entorno a ellos, unos verdaderos campeones que son la esperanza y el futuro de nuestro mundo, además invitarlos a hacer parte del cambio activo, desde la formación humana y la transformación en valores y ética a través de nuestros hijos, buscando oportunidades para todos sin distinción, reconociendo y que lo mejor de esta pandemia es compartir espacios con ellos y valorar sus pensamientos, sentimientos, acciones y hechos que le ponen el color a nuestra vida. Y con la total esperanza que ellos también saldrán del encierro.

 ¡Feliz día campeones!

*Coordinadora Planeación y Seguimiento

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