Por: Juan Felipe Grillo

La pandemia, es un fenómeno que ha impactado todas las naciones, convirtiéndose en un gran desafío para los gobernantes quienes han adoptado diversas medidas en materia de salud pública y económica, sobre las cuales no hay certeza absoluta, la experiencia de aquellos países en los que inició la propagación del virus, se ha convertido en eje para emprender acciones en torno a su atención y prevención, situación compleja, si se tiene en cuenta que la realidad de cada país difiere y que se debe actuar rápidamente, para contener la expansión de una enfermedad invisible y silenciosa que no da tregua.

Según datos del Observatorio de Salud de Bogotá, con corte al 24 de Julio, el 33% de los casos reportados en Colombia de Covid-19, se encuentran en Bogotá esto equivale a 74.599 casos confirmados de los cuales, el 48% son mujeres. Ante el comportamiento adoptado por el virus desde su llegada y la realidad del sector salud no solo en el país sino en Bogotá, se han adoptado una serie de medidas en torno a la reactivación paulatina de sectores bajo estrictos protocolos de bioseguridad, teniendo en cuenta que si bien las  medidas restrictivas han paleado su propagación, la economía viene en declive como lo evidencia el crecimiento del PIB en 1,1% en el primer trimestre de 2020, atribuido por el DANE al descenso en la construcción, explotación de minas y canteras, actividades artísticas de entretenimiento y recreación, principalmente en marzo, sin desconocer la realidad de los sectores informales, quienes se han visto bastante golpeados.

Uno de los servicios más afectados durante esta pandemia ha sido el de los restaurantes, dinamizadores de la economía si se tiene en cuenta que esta actividad ha llegado a generar $35 billones al año y más de 1,5 millones de empleos, de los cuales 58% corresponde a fuerza laboral femenina, cifra preocupante, si se contrasta con la tasa de desempleo de las mujeres reportada por el DANE en el mes de mayo, que ascendió a 25,4%, doce puntos por encima de la presentada en el mismo periodo de 2019.

La coyuntura ha obligado a los restaurantes a dar la batalla con el servicio a domicilio, conllevándolos a despliegues logísticos y una operación que va en caída ya que este ha pasado del 24% en abril al 18% en mayo, con la latente amenaza que cerca de 22.000 restaurantes lleguen a cerrar sus puertas, como lo han revelado estudios.

Experiencias de ciudades europeas en la reactivación de los restaurantes, bajo protocolos que garanticen la seguridad tanto de los empleados como de los comensales que van desde una operación que no supere el 40%,  controles en el ingreso a los establecimientos, distanciamiento social, eliminación de menús físicos, desinfección e higienización de todas las instalaciones entre otros, han llevado a que el Gobierno Nacional expida una serie normas que le permitan a los gobiernos locales, en especial los que no reportan casos de contagio, iniciar pilotos para retomar el servicio a la mesa de los restaurantes.

Es inminente la aprobación e implementación de medidas, que salvaguarden tanto al personal y visitantes de los restaurantes en la ciudad, que permitan a estos establecimientos salir de la precaria situación en la que encuentran y que su retorno sea una luz para sus propietarios y los eslabones que de esta cadena se derivan.

Si bien el Gobierno Nacional ha adoptado una serie de medidas para mitigar los efectos de la emergencia, es claro que se requiere de la voluntad del gobierno Distrital en la implementación de alternativas para este sector, como lo es la adopción de beneficios tributarios que alivianen las cargas que actualmente tienen, e iniciar un trabajo articulado con los dueños de los establecimientos para encontrar soluciones acertadas que les permitan salir a flote.    

*Director de Infraestructura Dotacional y Zonas de Consolidación Urbana

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