Por: Ignacio Gaitán

Sin duda, este ha sido un año retador. Un año que, de la noche a la mañana, nos cambió las dinámicas y nos puso a ver la vida desde otra perspectiva; a encontrar en las circunstancias adversas la oportunidad de sacar lo mejor de nosotros.

El entorno del emprendimiento no ha sido la excepción. Durante estos meses de aislamiento preventivo, la transformación ha sido la principal característica de quienes conforman el ecosistema. Hemos visto una rápida adaptación, capacidad para ver y entender los problemas y encontrarles una solución.

Ejemplos, hay cientos, como las más de 270 soluciones gratuitas de emprendedores enfocadas en sectores como servicios médicos y/o telemedicina, trabajo en casa, soluciones tecnológicas y provisión de productos y servicios básicos que están disponibles en el sitio web Colombia Emprende e Innova. O, las ideas enfocadas en los 5 retos para la innovación pública que presentamos en la primera Feria Virtual Colombia Emprende e Innova que tuvo lugar los pasados 27 y 28 de mayo, con más de 11 mil asistentes.

Desde iNNpulsa Colombia nos hemos apropiado de las herramientas tecnológicas para, desde la virtualidad, continuar con los proyectos de formación, transferencia de conocimiento, convocatorias y demás programas enfocados en fortalecer el talento y ADN emprendedor que constituyen y construyen la Nación Emprendedora.

Así, la iniciativa CEmprende ahora es CEmprende desde Casa, con cursos y talleres en línea con aliados como la Universidad EAN, Platzi, Amazon, entre otros. Las Emprendetones se están tomando las aulas virtuales con cupos para 80 emprendedores en cada departamento. Para el programa Acelera Región, que lanzamos finalizando el mes de febrero, ya fueron seleccionados 326 emprendimientos, en ocho regiones del país que recibirán la transferencia de conocimiento y las herramientas adecuadas para acelerar sus negocios.

En las zonas rurales, por una parte, recientemente finalizamos la fase de acompañamiento en la formulación y evaluación de más de 500 proyectos productivos de personas que se encuentran en proceso de reincorporación; por otra, está abierta la convocatoria del programa iNNpulsa Agroproductiva, que busca adjudicar recursos de cofinanciación a entidades con propuestas enfocadas en impulsar la comercialización de la producción agropecuaria y agroindustrial de productores víctimas del conflicto armado, por hechos de desplazamiento forzado.

Ahora, desde la perspectiva global, de acuerdo con el estudio del Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento Dinámico, Colombia se encuentra en el quinto lugar en América Latina. Esta es una posición interesante pero que también nos deja varios retos como trabajar por el fortalecimiento del capital social, ya que existe una limitada red de relaciones de confianza entre el emprendedor y actores relevantes dentro del ecosistema, como empresarios, instituciones o potenciales inversionistas. 

Además, es vital crear las condiciones e incentivos para la creación y permanencia de las empresas en el mercado por oportunidad y no por necesidad. Si bien, Colombia cuenta con una elevada tasa de emprendimiento –en 2019 nacieron 309.463 empresas, 2,1% más que en 2018–, no es suficiente contar con un número importante de empresas, es necesario seguir fortaleciendo la base empresarial a través de una política productiva enfocada en escalar emprendimientos con potencial de crecimiento.

Es, en este contexto, que se creó el proyecto de Ley de Emprendimiento ajustado a la nueva realidad del ecosistema y a los desafíos actuales de los emprendedores. Este articulado contempla cinco ejes fundamentales: 1. Facilidades para la creación, funcionamiento y crecimiento de empresas, 2. Acceso de las MIPYMES a las Compras Públicas, 3. Facilidades para el financiamiento, 4. Fortalecimiento de la institucionalidad para el emprendimiento y, 5. Desarrollo de capacidades para el emprendimiento.

En este último punto quiero hacer énfasis. Para llegar a ser una nación emprendedora, debemos potencializar el talento para emprender desde las aulas, pero no en la etapa de formación profesional sino desde las escuelas y colegios para que, desde los primeros años, los estudiantes vivan la cultura del emprendimiento y empiecen a constituir y a consolidar un país emprendedor.

*Columnista invitado por la Dirección de Emprendimiento – Presidente de Innpulsa Colombia

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