Por: John Jairo Ocampo

En estos días el país se juega una carta fundamental para el manejo de la crisis por cuenta del coronavirus. Se abren puertas de centros comerciales, de varios establecimientos y más sectores productivos y de servicios empiezan a funcionar en medio de controles y protocolos.

De la autoridad y la disciplina dependerá que no veamos una explosión de contagios, una congestión de las Unidades de Cuidados Intensivos, UCI, y un lamentable aumento de fallecidos. El Gobierno Nacional y también los territoriales se juegan una carta muy alta que podría representar la pérdida de todos los puntos ganados en los primeros dos meses de la emergencia.

La apertura se da justo en el momento en que aumenta la capacidad de hacer pruebas y los resultados de contagios y muertes va en ascenso. ¿Va a coincidir el pico de la pandemia en Colombia con el momento que habrá más personas en la calle?

Ese escenario podría resultar muy costoso desde el punto de vista de salud, economía y política. Se llevaría por delante el reconocimiento que hoy tiene el presidente, los gobernadores y alcaldes por el manejo de la crisis.

Las cifras, hasta el momento están dando la razón de un buen manejo- En promedio el número de contagios, frente a la cantidad de pruebas, está por debajo del 10 por ciento. No obstante, los incrementos vistos en las últimas dos semanas, justo en el momento que se han dado más aperturas podría ser visto como un grave error y llevar al país, a mediados de junio, a una nueva cuarentena obligatoria para todos, sin excepciones.

Eso sería el peor de los mundos para los gobiernos, para los expertos y para los empresarios que tanto han presionado para que se anticipe la apertura.

La otra cara de la moneda es que en medio de la reactivación de sectores se mantenga un nivel aceptable de contagios y fallecimientos que permita sortear la situación y, en medio de un aumento importante de pruebas, haya un nivel estable de afectados lo que podría indicar el aplanamiento de la curva.

En ese escenario, que sería el mejor para todos, se daría la combinación perfecta y anhelada:  menos contagios, menos muertos y reactivación del ingreso y del empleo en sectores claves de la economía como se ha hecho en varios países de Europa.

Para lograr esto se necesita una dosis más fuerte de autoridad por parte del presidente Duque y de los gobiernos locales. Hoy es un chiste ver al mandatario de los colombianos, a gobernadores o alcaldes exigiendo disciplina y los noticieros mostrando todo lo contrario.

Claro que a eso contribuye los confusos mensajes por parte del Ejecutivo y las confrontaciones con mandatarios locales como el caso de la alcaldesa de Bogotá. El ciudadano que observa el afán de abrir sectores se siente con “patente de corso” o licencia para salir también al rebusque.

Las imágenes de calles llenas de gente, de fiestas clandestinas, de sistemas de transporte congestionados y de tráfico creciente en varias zonas de las ciudades, parece demostrar que la ciudadanía no se toma en serio las instrucciones de sus mandatarios.

Ojo, autoridad no significa autoritarismo. No se puede confundir la facultad o derecho de mandar o gobernar a personas que están subordinadas con el abuso que se hace de la autoridad.

El Gobierno Nacional y los territoriales deben evitar ser la burla de los ciudadanos y tomar las acciones para hacer cumplir las normas exigiendo resultados. Eso si sin abusos como hemos visto en muchos casos de la Policía. No se trata de maltratar sino de hacer cumplir las normas.

Pero no todo es responsabilidad de los gobiernos. Aquí tenemos que poner todos de nuestra parte y como sociedad tenemos que ser disciplinados.

No puede ser posible ver las imágenes en noticieros y redes de sectores llenos de gente sin las medidas de prevención, ni distanciamiento necesario para evitar contagios. Estas personas deben entender que en la medida que aumente el número de afectados todos seremos los perjudicados, pues tendremos que volver a cuarentenas severas y prolongadas.

Si tenemos disciplina se podrá contener la proliferación del virus y podremos regresar rápido a una vida más normal y en la que haya oportunidades para todos.

Se entiende el problema de los informales, de las ventas ambulantes, pero ellos mismos son los llamados a ser responsables y disciplinados pues ante un nuevo cierre serán los más afectados.

Se debe entender que esto no es un juego. Es un virus letal. Aún no hay antídoto por lo tanto con autoridad y disciplina veremos una situación mejor en el futuro.

Como muchas veces lo ha dicho Dalai Lama: “La verdadera disciplina no se impone. Solo puede venir del interior de nosotros mismos”.

#ConTodoRespeto: En medio de esta crisis no se entiende como el partido de gobierno insiste en destruir el acuerdo de paz. Porque no nos centramos en lo fundamental y unidos nos dedicamos a combatir los dos nuevos enemigos de Colombia y el mundo: el coronavirus y la recesión.

*Director de Medios de Comunicación y Libertad de Prensa

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