Balances y realidades

Balances y realidades

Por: John Jairo Ocampo

Completamos tres meses de aislamiento que comenzó muy severo pero que se ha ido relajando por el afán de reabrir cada semana más sectores, en medio de la indisciplina social, los mensajes contradictorios de los mandatarios y la falta de autoridad.

Mientras el mundo habla de una “nueva” normalidad y va con mucha pausa, en nuestro país predominan las situaciones caóticas, las calles llenas y la gente siempre queriendo hacer la trampa a la norma.

Lo malo de todo esto es que la relajación del aislamiento va de la mano con un aumento de casos de contagios y fallecidos.

En medio de estas incertidumbres se observa, con mucha preocupación, una disparidad entre balances y realidades que enfrentan muchas personas y empresas que no han visto los alivios o ayudas para superar la crisis.

He tenido la oportunidad de hablar prácticamente con todos los dirigentes gremiales; Acopi, Cotelco, Fenalco, Asobares, Anato y gremios de transporte escolar e intermunicipal.  Lo dicho por ellos dista mucho de los balances que presentan el Gobierno y los propios bancos.

De acuerdo con la posición de los sectores más golpeados, los bancos están cerrando las puertas y no han sido los más solidarios en esta crisis. Tampoco han logrado acceder a subsidios como el de nómina o pago de la prima que ha lanzado el Gobierno Nacional.

En las conversaciones que he sostenido con ellos, no dudan en afirmar que la respuesta del sistema financiero a las solicitudes de préstamos con o sin garantía, no se compadece con la realidad que vive el país.

Para los bancos, son sectores de mucho riesgo, son los más golpeados y es imposible acceder a recursos. La situación ha sido muy crítica para miles de empresas que han tenido que cerrar, despedir trabajadores o suspender los contratos.

Sin embargo, según el último informe de Asobancaria, de los $15,7 billones dispuestos por el Gobierno para garantías se han reservado y desembolsado, a corte del 29 de mayo, $10,38 billones, es decir el 66% de los recursos. Se destaca que de la línea de capital de trabajo se ha empleado el 88,22%, nómina el 63,92%, independientes el 73,91% y microfinanzas 1,32% de los recursos.

Pero estas cifras contrastan con lo que se escucha desde los gremios y empresarios. La inmensa mayoría advierte que les están cerrado las puertas del crédito.

En síntesis, lo que podría uno concluir es que estamos acostumbrados a quejarnos demasiado o los bancos se están quedando en apoyar a sus clientes cinco estrellas dejando solos a los que más necesitan y reflejando una falta de solidaridad en el momento que viven las empresas.

También son muchas las quejas ante la imposibilidad de acceder a otros programas como el de subsidio a la nómina. La facturación ha sido cero entre marzo y junio, por lo tanto, es imposible completar el salario o el valor de la prima cuando se trata de un apoyo tan reducido. Por ejemplo, en el caso de un hotel que no ha podido abrir sus puertas y el banco no le presta, le resulta imposible completar el 60% del valor de la nómina.

Es un panorama muy complejo que dista mucho de los balances que se presentan. Por ejemplo, deja mucho que pensar el reporte del Ministerio de Hacienda en el primer pago de subsidio a la nómina, equivalente al 40% del salario mínimo ($351000) en mayo. La meta del gobierno era beneficiar a 5 millones de trabajadores con un gasto de $2 billones por mes.

Sin embargo, las cifras oficiales muestran un resultado inferior. Se beneficiaron 2.5 millones de trabajadores y se destinaron algo más de 850 mil millones de pesos para cubrir el subsidio de mayo. El balance es muy débil y de nuevo contrasta con las realidades.

Según la última encuesta de ACOPI, al 65% de las pymes consultadas no les aprobaron o no les contestaron la solicitud del subsidio a la nómina. Esto demuestra que una cosa es lo que se piensa y otra lo que reflejan los hechos concretos.

Mientras se dan esos contrates entre balances y realidades lo cierto es que en Colombia las cifras de desempleo son más que alarmantes y la recesión parece cada vez más profunda. ¡Amanecerá y veremos!

#ConTodoRespeto: según el último Pulso País de Datexco preocupa el bajo nivel de favorabilidad de los medios de comunicación. Algo debe estar pasando para que los medios están perdiendo espacio ante la opinión que no está satisfecha con lo que se está viendo, escuchando y leyendo. Ojalá no le sigamos cediendo el terreno informativo a las redes sociales.

*Director de Medios de Comunicación y Libertad de Expresión

Balances y realidades

Autoridad y disciplina

Por: John Jairo Ocampo

En estos días el país se juega una carta fundamental para el manejo de la crisis por cuenta del coronavirus. Se abren puertas de centros comerciales, de varios establecimientos y más sectores productivos y de servicios empiezan a funcionar en medio de controles y protocolos.

De la autoridad y la disciplina dependerá que no veamos una explosión de contagios, una congestión de las Unidades de Cuidados Intensivos, UCI, y un lamentable aumento de fallecidos. El Gobierno Nacional y también los territoriales se juegan una carta muy alta que podría representar la pérdida de todos los puntos ganados en los primeros dos meses de la emergencia.

La apertura se da justo en el momento en que aumenta la capacidad de hacer pruebas y los resultados de contagios y muertes va en ascenso. ¿Va a coincidir el pico de la pandemia en Colombia con el momento que habrá más personas en la calle?

Ese escenario podría resultar muy costoso desde el punto de vista de salud, economía y política. Se llevaría por delante el reconocimiento que hoy tiene el presidente, los gobernadores y alcaldes por el manejo de la crisis.

Las cifras, hasta el momento están dando la razón de un buen manejo- En promedio el número de contagios, frente a la cantidad de pruebas, está por debajo del 10 por ciento. No obstante, los incrementos vistos en las últimas dos semanas, justo en el momento que se han dado más aperturas podría ser visto como un grave error y llevar al país, a mediados de junio, a una nueva cuarentena obligatoria para todos, sin excepciones.

Eso sería el peor de los mundos para los gobiernos, para los expertos y para los empresarios que tanto han presionado para que se anticipe la apertura.

La otra cara de la moneda es que en medio de la reactivación de sectores se mantenga un nivel aceptable de contagios y fallecimientos que permita sortear la situación y, en medio de un aumento importante de pruebas, haya un nivel estable de afectados lo que podría indicar el aplanamiento de la curva.

En ese escenario, que sería el mejor para todos, se daría la combinación perfecta y anhelada:  menos contagios, menos muertos y reactivación del ingreso y del empleo en sectores claves de la economía como se ha hecho en varios países de Europa.

Para lograr esto se necesita una dosis más fuerte de autoridad por parte del presidente Duque y de los gobiernos locales. Hoy es un chiste ver al mandatario de los colombianos, a gobernadores o alcaldes exigiendo disciplina y los noticieros mostrando todo lo contrario.

Claro que a eso contribuye los confusos mensajes por parte del Ejecutivo y las confrontaciones con mandatarios locales como el caso de la alcaldesa de Bogotá. El ciudadano que observa el afán de abrir sectores se siente con “patente de corso” o licencia para salir también al rebusque.

Las imágenes de calles llenas de gente, de fiestas clandestinas, de sistemas de transporte congestionados y de tráfico creciente en varias zonas de las ciudades, parece demostrar que la ciudadanía no se toma en serio las instrucciones de sus mandatarios.

Ojo, autoridad no significa autoritarismo. No se puede confundir la facultad o derecho de mandar o gobernar a personas que están subordinadas con el abuso que se hace de la autoridad.

El Gobierno Nacional y los territoriales deben evitar ser la burla de los ciudadanos y tomar las acciones para hacer cumplir las normas exigiendo resultados. Eso si sin abusos como hemos visto en muchos casos de la Policía. No se trata de maltratar sino de hacer cumplir las normas.

Pero no todo es responsabilidad de los gobiernos. Aquí tenemos que poner todos de nuestra parte y como sociedad tenemos que ser disciplinados.

No puede ser posible ver las imágenes en noticieros y redes de sectores llenos de gente sin las medidas de prevención, ni distanciamiento necesario para evitar contagios. Estas personas deben entender que en la medida que aumente el número de afectados todos seremos los perjudicados, pues tendremos que volver a cuarentenas severas y prolongadas.

Si tenemos disciplina se podrá contener la proliferación del virus y podremos regresar rápido a una vida más normal y en la que haya oportunidades para todos.

Se entiende el problema de los informales, de las ventas ambulantes, pero ellos mismos son los llamados a ser responsables y disciplinados pues ante un nuevo cierre serán los más afectados.

Se debe entender que esto no es un juego. Es un virus letal. Aún no hay antídoto por lo tanto con autoridad y disciplina veremos una situación mejor en el futuro.

Como muchas veces lo ha dicho Dalai Lama: “La verdadera disciplina no se impone. Solo puede venir del interior de nosotros mismos”.

#ConTodoRespeto: En medio de esta crisis no se entiende como el partido de gobierno insiste en destruir el acuerdo de paz. Porque no nos centramos en lo fundamental y unidos nos dedicamos a combatir los dos nuevos enemigos de Colombia y el mundo: el coronavirus y la recesión.

*Director de Medios de Comunicación y Libertad de Prensa

El ingreso

El ingreso

Por: John Jairo Ocampo

 

En los últimos tres meses han corrido ríos de tinta en los medios escritos y millones de megas en conferencias por internet de expertos que escriben y opinan sobre las fórmulas para superar la crisis.

Aparecen propuestas muy sofisticadas, muy buenas teorías y mucho populismo, como el de emisoras que promueven15 días sin IVA. Pero pocas se concentran en lo que debe ser la prioridad en la sociedad: El INGRESO.

Esa palabra corta, pero contundente, es motor de los hogares, del comercio, de la producción y de la economía en su conjunto. Sin ingreso nada se puede hacer para soportar la dinámica de un país.

Y es el ingreso la palabra que debemos aprender a conjugar de aquí en adelante. Los verbos claves, en mi concepto, son: Mantener, Cuidar y Recuperar.

Esto aplica para los hogares como para el Gobierno. Guardadas las proporciones todos deben cuidar el bolsillo y evitar caer en tentaciones de gastos innecesarios y muchas veces mal direccionados.

Vamos por partes. MANTENER el ingreso es esencial para los que no la han perdido. Como lo han revelado muchos estudios hay entre 10 y 12 millones de colombianos que aún mantienen su ingreso.

Entre estos están los trabajadores y contratistas del sector público, empelados de la agricultura, de los servicios públicos, de las comunicaciones, supermercados, hipermercados, de la salud, entre otros más.

Estos trabajadores, que hoy gozan del ingreso, deben hacer todos los esfuerzos para mantenerlo. En medio de esta crisis los que no han perdido su trabajo son muy afortunados.

Sé de muchas empresas, entre ellas varios medios de comunicación, que han planteado la necesidad de reducir salario a sus trabajadores Es un dilema complejo entre bajarse el sueldo o perder el empleo.

Traigo a la memoria una de las hipótesis del entonces ministro de Minas del gobierno Pastrana, Luis Carlos el “Chiqui” Valenzuela, quien en un debate a las regalías les dijo a los parlamentarios que si no se ajustaba el porcentaje que se transfiere a las regiones se pondría en riesgo la permanencia de muchas multinacionales en el   país y les hizo esta cuenta:  1×0=0, si se van, y 1×1=1 si se quedan.

Cada trabajador, ni más faltaba, está en su derecho de escoger entre un ajuste temporal de su salario o perder el empleo. Eso sí, lo más importante es que estas medidas sean por unos pocos meses, y no se vuelva permanente entre los empresarios.

El otro verbo a conjugar es CUIDAR. Los que aún tienen ingreso deben ser muy cuidadosos a la hora de gastar. Si bien al estar confinados se reducen costos en transporte, comida fuera del hogar o en una que otro vento social, se suben otros gastos como servicios públicos y el mercado mensual.

Es necesario, en estos momentos tan críticos, ser cuidadosos con el gasto. Hoy cuando se está más expuesto a las tecnologías el bombardeo por redes de productos y servicios es abrumador. Para eso es que sirven las redes, para que con la inteligencia artificial y el Big-Data, lleguen mensajes promocionando cosas que uno pensó en algún momento comprar pero que ahora no son una prioridad.

Ojo con el uso de las tarjetas de crédito y las deudas en general. Hay que medir bien la capacidad del bolsillo. A manera de recomendación, si usted tiene comprometido el 30% de sus ingresos en deudas debe frenarse. Por ejemplo, si gana 1 millón de pesos y paga en créditos más de 300 mil pesos está en problemas y debe apretarse el cinturón.

Por último, el otro verbo es RECUPERAR el ingreso. Este es el gran reto para las familias y para el Gobierno. Hay millones de colombianos, que desde antes de la de crisis estaban desempleados y en la informalidad, pero lo más preocupante es que esas cifras van en un demoledor ascenso. En solo marzo 1.6 millones de personas dejaron de trabajar.

Han sido bien intencionados los esfuerzos del Gobierno para lograr que la gente más vulnerable tenga su ingreso.

Pero hay cosas que no han funcionado como se esperaba. Las garantías a los créditos para empresas no resultaron tan efectivas porque los bancos no asumieron riesgos y vetaron sectores que no han recibido un peso durante la cuarentena. Tampoco es eficiente porque dada la iliquidez de esas pequeñas empresas y la demora en la recuperación, endeudarse no es la mejor opción.

Lo del auxilio a la nómina se hizo tarde y es muy limitado. Como han dicho los empresarios “algo es algo, peor es nada”. Lo que sucede es que las empresas con cero pesos de ingresos no tienen opción distinta que suspender contratos o despedir personal. Un apoyo de 40% del salario mínimo no es suficiente ante la imposibilidad de pagar el 60% adicional más los aportes a la seguridad social.

Para recuperar el ingreso la clave pasa por una estrategia agresiva de generación de empleo. En eso el Gobierno se la debe jugar por un ambicioso plan de inversión dirigido a los sectores más intensos en la demanda de mano de obra.

Subsidios a la compra de vivienda que dispare la construcción, la inyección de recursos a los proyectos viales e infraestructura, presionar a la baja de tasas de interés de los bancos para los créditos de consumo y apoyo a todos los proyectos que generen empleos deben ser la prioridad.

Pero no todo lo puede hacer el Gobierno. Es muy importante también que las empresas, que durante años han acumulado billonarias ganancias, hagan también su esfuerzo. Las empresas deben aportar y no con donaciones que al final les representan más beneficios tributarios.

Las grandes compañías tienen billonarias utilidades acumuladas y es bueno que asuman un verdadero sentido de apoyo para que los hogares puedan recuperar el ingreso.

En la medida que haya ingreso, hay consumo. Si hay consumo se mueve el comercio. Si se mueve el comercio hay producción y si hay producción hay empleo y si hay empleo hay ingreso. Ese es el circulo al que hay que apostarle.

 #ConTodoRespeto: Como van las cosas nos tendremos que acostumbrar al efecto acordeón. Abra y cierre la cuarentena. Como van las cifras me temo que en junio tendremos que ver otros 14 días de aislamiento obligatorio y estricto.

*Periodista especializado en Economía. Director de Medios de Comunicación y Libertad de Prensa

El ingreso

Ojo con las cuentas alegres

Por: John Jairo Ocampo 

-¿A cuántas cuotas señor?

Difiérala a lo máximo, las 48 cuotas que permite el banco

-¿Seguro?

Sí no importa. Igual no sabemos qué va a pasar. Si esto se arregla púes miramos como pagamos y si esto sigue mal pues tendremos que esperar que el Gobierno o el banco nos ayude.

Esta conversación entre una cajera y un comprador en un supermercado de Bogotá deja mucha preocupación sobre la forma como el ciudadano está pensando manejar su situación personal o familiar en medio de la crisis

Este es el momento de la prudencia. Además de cuidar la salud es necesario cuidar el bolsillo y saber cómo financiar los gastos hacia un futuro con el horizonte lleno de nubarrones.

No deja de ser preocupante que en la mente del colombiano esté la idea que el Gobierno o los bancos arreglarán todos los problemas. Eso es una forma peligrosa de ver las cosas y podría terminar generando una situación más compleja en el futuro.

Una vez superado el riesgo de un contagio masivo de Covid-19 y que estemos lejos de situaciones como las de Estados Unidos, Italia, o España, la normalidad demorará en aparecer, no estará a la vuelta de la esquina.

Es cierto que esta emergencia sanitaria nos va a llevar a una crisis social y económica de inmensas proporciones. Ya el Fondo Monetario Internacional, FMI, sentenció que el mundo enfrentará un desequilibrio peor que el de la Gran Depresión de 1929.

También es cierto que esta situación nos golpeará a todos, pero lo que no puede pasar es cruzarnos de brazos y esperar que alguien arregle los problemas.

Es necesario que los colombianos entiendan que no habrá fórmulas mágicas, después de que se levante la cuarentena, para superar todos los daños causados.

Pueda que se vea un alivio en la curva de contagios, pero hacia adelante se acentuarán los problemas macro y microeconómicos. Los esfuerzos, sin descuidar la salud, estarán en la reconstrucción de la azotada economía. ¿Cómo recuperar los empleos destruidos? ¿Cómo se recuperarán los bancos del aumento que tendrá la morosidad? ¿Cómo recuperarán su ingreso los trabajadores informales? ¿Los emprendedores cómo recuperarán su dinámica de negocios?

Es una equivocación, para el manejo de las finanzas personales, dejar de pagar las cuotas de los créditos, pedir refinanciación, no pagar los impuestos o no cumplir con las obligaciones cuando no se ha perdido el empleo y se mantiene el ingreso.

Según el estudio, “Vulnerabilidad del empleo a la emergencia de COVID-19 en Colombia”, realizado por la Universidad de los Andes, en el país hay cerca de 12 millones de trabajadores de sectores pocos vulnerables a ser afectados por cuenta de las restricciones que ha conllevado la emergencia por la pandemia.

Estos sectores son el agrícola y ganadero, el comercio al por menor de bienes básicos, empleados públicos, trabajadores del sector de la salud, educación y comunicaciones.

Así las cosas, tenemos que ser conscientes que no todos deben estar sentados esperando a ver cómo me cuelgo de las ayudas o dejo de pagar obligaciones esperando los beneficios que de manera desordenada ha adoptado el Gobierno. En otras palabras, aquí no aplica el dicho de las abuelas “al lado del enfermo come el alentado”.

Si se tiene con qué pagar no es buena opción diferir cuotas de créditos o pagos de tarjetas. Tampoco dejar de pagar los servicios públicos y mucho menos dejar de aportar a la pensión.

Quienes aplacen sus cuotas teniendo la capacidad para pagarlas, incurren en un error, pues eso no significa que se las dejen de cobrar. Seguro que les pasarán la cuenta más adelante y quizás con intereses y condiciones más onerosas

Tampoco es viable jugar con la estabilidad del sistema financiero. Lo que está en los activos de los bancos es el ahorro de millones de colombianos. Es necesario ser cuidadosos y tampoco sentarse a esperar cómo la entidad financiera ayuda, así no lo necesite.

Mientras se pueda, hay que mantener al día sus obligaciones y dejar que las ayudas lleguen primero a los que verdaderamente lo necesitan.

Tampoco deben sentarse a esperar los medianos y grandes empresarios, ni los bancos a que el Gobierno les tienda la mano. Es muy común escuchar a voceros de empresas y entidades financieras pidiendo que sea el Estado el que los ayude por vía de más beneficios tributarios o líneas especiales.

No todos necesitan apoyo. Las micro, pequeña y los emprendedores se están asfixiando por falta de caja y necesitan la mano tendida no solo del Ejecutivo, también de los bancos y de los proveedores. Escuchar a los dueños de grandes empresas pidiendo beneficios da grima y más cuando se revisan los balances que arrojan billonarias utilidades en 2019

Así como el Gobierno tendrá que reorientar gastos y de pronto aplazar grandes proyectos para reorientar los recursos hacía el apoyo de los que más necesitan, las grandes empresas y las entidades financieras deben hacer un esfuerzo y sacrificar parte de la repartición de utilidades para sostener sus nóminas e inyectar el capital necesario para reactivar su empresa, su sector y el país entero. Hay que reinvertir en su capital humano que por años ha multiplicado sus beneficios.

¡La crisis toco a todos, pero no todos deben esperar qué les darán!

#ConTodoRespeto:  La avalancha de anuncios y la poca pedagogía realizada por el Gobierno y los propios medios de comunicación, hace creer que muchos ciudadanos no entienden y por eso la gran mayoría creen que la opción es sentarse a esperar.

(*) Periodista especializado en economía y director de Medios de Comunicación y Opinión Pública. 

El ingreso

La crisis tocó a todos y todos necesitan apoyo

Por: John Jairo Ocampo Nunca pasó por mi cabeza que Colombia y el mundo entero estuviera encerrado huyendo a un enemigo invisible pero lo suficientemente dañino para la humanidad. Muchas veces cerramos los ojos y nos imaginamos estar en una de esas películas de Hollywood llenas de ficción.
Es una realidad que nos cogió y nos está golpeando a todos sin distingo. Esta crisis no es producto de la coyuntura económica puntual que afectó a un determinado sector como el hipotecario de finales de los 90 en nuestro país, o a las financieras de EU en 2008, o la provocada por el desplome del de los precios del petróleo en 2014.Esta es una pandemia que tiene en jaque al planeta entero y que desde ya avizora una recesión mundial como lo previó el propio Fondo Monetario Internacional. En otras palabras, aquí hay que pensar en un segundo Bretton Woods, el acuerdo firmado para reconstruir la economía después de la segunda guerra mundial.

Ya habrá tiempo de hablar acerca de las medidas que vendrán en el planeta y para Colombia y así salir adelante entre todos.

Por ahora miremos nuestra situación. Es muy loable el interés del Gobierno nacional y local de tender de inmediato la mano a la población más pobre. Nadie va a discutir las bondades y la necesidad del plan de choque para apoyar a esas familias que dependen del rebusque diario, en un país de tanta informalidad, y a todos los beneficiarios de los programas de asistencia social.

También son muchos los anuncios en el sentido de apoyar a las empresas grandes y medianas, para que puedan pasar esta situación y tratar de mantener, por ejemplo, la planta de personal.

Seguro que muchas empresas lo van hacer, pero sin duda los microempresarios y emprendedores van a tener muy difícil la opción de endeudarse para pagar nómina.

Esta crisis no está discriminando, está afectando a toda la sociedad.

De acuerdo con la nueva escala social, en pobreza está el 27% de la población colombiana, vulnerable el 39.8%, clase media 30.8% y clase alta 2.4%, lo que significa que el grueso de la población está en la mitad de la tabla.

No sólo los extremos, es decir, los pobres y los empresarios, pueden ser los beneficiarios de los programas del gobierno nacional y los mandatarios territoriales. Las ayudas no pueden quedarse en los estratos 1 y 2 o en el nivel empresarial, que de por sí, goza de grandes beneficios tributarios.

Así las cosas, aspectos como tarifas de servicios públicos, pago de impuestos y valorizaciones, estabilidad laboral y subsidios deben tener en cuenta a esa clase media y media alta de estratos 3, 4 y 5 que están sintiendo con rigor los efectos de la crisis.

Por ejemplo, un emprendedor que tiene un pequeño negocio, que ni siquiera clasifica como pyme, completará un mes sin poder abrir su establecimiento, debe pagar arriendo , proveedores y los dos o tres empelados que tiene.

¿Como hace el dueño de un salón de belleza, una papelería o una miscelánea, de un barrio que debe pagar un arriendo de 2 ó 3 millones de pesos por un local, tiene 5 empleados, paga servicios públicos y va a completar un mes sin atender público?

¿Qué pasará con ese propietario del local o la vivienda al que no le pagan el arriendo y del cual sustenta su ingreso familiar?

Y ni que hablar de las personas dedicadas al montaje de eventos, asesorías profesionales, consultorías y servicios especiales que han visto cómo en el último mes han cancelado todos los contratos porque se derrumbaron los proyectos.

Cómo estos hay muchos ejemplos, hay miles y miles de casos en todos los sectores de la economía.

Para este tipo de personas, a excepción de los alivios de algunos bancos que aplazan el problema y de algunos municipios y departamentos que simplemente corrieron el plazo para pagar impuestos, no hay ningún plan concreto del gobierno.

Los casos mencionados no clasifican ni en los niveles más pobres de población que reciben todo tipo de apoyos ni tampoco son empresarios que reciben otros alivios.

¡La crisis está golpeando a todos y todos necesitan apoyo! #ConTodoRespeto devolución del IVA a los más pobres se convierte en la cuota inicial de la próxima reforma tributaria que gravará con ese impuesto toda la canasta familiar y que ha sido la obsesión desde hace más de 15 años del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

*Director Medios de Comunicación y Opinión Pública

Ojo con el populismo en medio de la emergencia

Por: John Jairo Ocampo

El llamado ahora es a la sensatez, la seriedad y la responsabilidad. En medio de esta emergencia, sin precedentes en Colombia y el mundo, lo que menos podemos hacer es dedicarnos a proponer de todo sin medir consecuencias y con afanes populistas.

Una cosa es la tribuna parlamentaria, gremial y otra cosa es la toma de decisiones que deben asumir los mandatarios. Salir a las redes a pedir moratorias de deuda, que la gente no pague, que los bancos den amnistías no es lo más acertado. Lo más peligroso en una economía es promover la cultura del no pago.

No se nos puede olvidar que en los bancos están los ahorros de millones y millones de ciudadanos y el gobierno no es un barril sin fondo que saque recursos para todo y mucho menos para asumir la deuda de los colombianos.

Esta crisis nos llegó y nos tomó a todos por sorpresa. Aún es difícil saber dónde vamos a parar. Por eso, en estos momentos, resulta demasiado populista escuchar a nuestros políticos proponiendo lo divino y humano.

Se necesita estar sentado en la sala de crisis de la Casa de Nariño para entender cómo se evalúan los momentos complejos y cómo se estudian cada una de las medidas que se adoptan. Es muy fácil desde la tribuna pública y política hacer propuestas para quedar bien ante la opinión.

No es lo más responsable proponer moratorias crediticias o presionar al gobierno para que aborte la disciplina fiscal y bote a la basura los esfuerzos que por décadas se ha hecho para ser uno de los países reconocido por el manejo macroeconómico más serio de la región.

Claro que hay que hacer cosas. Es necesario buscar el apoyo a los sectores muy golpeados y también a las empresas para que preserven los empleos. Lo más importante es destinar recursos para que la gente no pierda el ingreso, ya que de perder el trabajo significa que una persona no tenga como pagar sus obligaciones por más moratoria.

Los bancos tienen unan gran responsabilidad y deben hacer esfuerzos para apoyar a las personas que van a resultar afectadas, en especial, quienes demuestren que pierden el empleo por la crisis o aquellos microempresarios que serán los más damnificados. También hay mucho vendedor ambulante que se bancarizó y será muy golpeado. Hay que evitar que estas personas regresen al “gota a gota” para pagarle al banco.

El sistema financiero tiene todas las herramientas para dar ese paso y dar un ejemplo de solidaridad. De acuerdo a lo que vayan observando estoy seguro que tendrán la capacidad hasta para perdonar deudas a personas naturales o jurídicas afectadas. Se trata de establecer mecanismos de reestructuración que permitan ampliar plazos, bajar tasas de interés, refinanciar créditos en mora para que la gente en problemas pueda pagarlos.

En este tiempo de crisis es esencial que los bancos se bajen de tanto cobro por servicios y facilite todo lo relacionado con las transacciones virtuales. Hoy la sociedad espera la solidaridad del sistema financiero.

Ahora lo que más necesitamos es el liderazgo del presidente Duque y el trabajo coordinado con todas las regiones del país. Aquí no se trata de vanidades y demostrar quién es más capaz

En estos momentos lo que menos necesitamos es que los mandatarios locales o el presidente traten de justificar quien toma las medidas “políticamente correctas”.

Necesitamos, unidad, seriedad y coherencia. Lo que nos está pasando no es un juego.

*Director Dirección medios de comunicación y libertad de prensa