La brecha digital en Colombia como una oportunidad

La brecha digital en Colombia como una oportunidad

Por: Carlos Avilán 

Para las escuelas, las universidades que llevan a cabo cursos en línea, el personal que trabaja en casa e incluso para el personal de atención médica, el Internet es la respuesta a muchos problemas; entonces, ¿qué pasa con las millones de personas en el mundo que no tienen acceso a una conexión de internet?

El COVID-19 ha expuesto muchas desigualdades, entre estas la brecha digital, que no es solamente una de las más marcadas, sino también una de las más sorprendentes. Esta desigualdad es tan evidente que, incluso en los países desarrollados, el acceso a internet suele ser más bajo de lo que parece.

Por ejemplo, en Australia, la cifra de personas sin acceso a internet es del 13%; en Estados Unidos 21 millones de personas no tienen conexión de alta velocidad, lo que equivale a más del 6% de la población. En síntesis, incluso en los países más ricos del mundo, no todas las personas se pueden mantener conectadas mediante la web.

Si se revisan las cifras de la UNESCO, apenas un poco más de la mitad de la población (el 55%) tiene conexión a internet. Si comparamos los países desarrollados con los que no, el 87% está conectado en comparación con el 47% en los países en desarrollo, y solo 19% en los países menos desarrollados. En Colombia, 21,7 millones cuentan con acceso a una conexión, cerca del 43%. Este segmento se concentra principalmente en estratos 1 y 2.

En total, 3.700 millones de personas en el mundo no tienen acceso a internet, no solamente a causa de la falta de conexión, sino que también por los altos costos de los dispositivos tecnológicos. Las desventajas de esta desconexión es la falta de difusión de información de todo tipo y la exclusión del aprendizaje online (se estima que más de mil millones de niños en el mundo quedaron excluidos de sus clases en esta cuarentena). No importa que muchos profesores estén impartiendo sus clases diarias, muchos de estos niños simplemente no pueden participar.

En contraste, son muchas las ventajas que el mundo conectado ha traído a la población. Un estudio asegura que, por cada punto porcentual que aumentan los índices de conectividad, el PIB se incrementa entre 1,4% y 1,9%.

Trabajar en casa hoy en día es un imperativo. Sin embargo, como muestran las estadísticas, muy pocas personas pueden conectarse. Además, sin una conexión de banda ancha adecuada, las comunidades no pueden iniciar o administrar un negocio moderno, acceder a la telemedicina, tomar cursos en línea, transformar digitalmente su actividad agrícola o un investigar para realizar algún proyecto académico.

Las cifras para acceder a internet pasan de lo absurdo en algunos casos. Por ejemplo, en África subsahariana, un gigabyte de datos, suficiente para una actividad online en un día, cuesta casi un 40% del salario mensual promedio. Esto no solo es un problema de las naciones en desarrollo; por ejemplo, en Australia, casi un tercio de los hogares de menos recursos no tienen conexión a internet. En Colombia, el valor del internet es el segundo más caro de la región después de Brasil, con un costo promedio de US$9,22 y velocidad de descarga de 6,2 Mbps.

Colombia atraviesa diversas dificultades en el tema, siendo una de ellas el mal servicio de Internet. No obstante, en los últimos años se ha hecho un trabajo enorme para aumentar la conectividad (se ha multiplicado en los últimos cuatro años) y, aunque esta no sea la más rápida, puede ser la herramienta y la oportunidad necesaria para superar problemas, aprender, cultivar pasiones y mejorar salarios en las regiones más apartadas.

Son muchos los retos para asumir en esta materia, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (Mintic) de este gobierno se ha propuesto llevar Internet fijo a más de 342.000 hogares de estratos 1 y 2, distribuidos en 404 municipios del país. Uno de los retos que ahora se debe asumir es en el buen uso que se les den a estas conexiones, para que, de manera concreta y real, se mejore la calidad de vida de las personas y no sea simplemente una cifra más.

Referencias

https://theconversation.com/schools-are-moving-online-but-not-all-children-start-out-digitally-equal-134650

https://en.unesco.org/news/new-report-global-broadband-access-underscores-urgent-need-reach-half-world-still-unconnected

https://www.mintic.gov.co/portal/inicio/Sala-de-Prensa/MinTIC-en-los-Medios/100837:La-mitad-de-Colombia-no-tiene-internet

https://reliefweb.int/report/world/coronavirus-school-closures-mean-over-one-billion-children-and-youth-are-now-shut-out

https://mintic.gov.co/portal/inicio/Sala-de-Prensa/Noticias/125603:La-hoja-de-ruta-del-MinTIC-para-el-2020-conectividad-y-transformacion-digital

 

*Miembro Dirección de Tecnologías de la Información 

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La brecha digital en Colombia como una oportunidad

La brecha digital en Colombia como una oportunidad

Por: Carlos Avilan

 

El internet es la respuesta a muchos retos que se presentan en las escuelas y las universidades que llevan a cabo cursos en línea. Representa la solución para quienes trabajan desde la casa e incluso para el personal de atención médica. Entonces, ¿qué pasa con los millones de personas en Colombia y en el mundo que no tienen acceso a una conexión de internet?

La COVID-19 ha expuesto muchas desigualdades, una de las más marcadas y sorprendentes es la brecha digital. En las noticias vemos diferentes casos; por ejemplo, en el Chocó algunas zonas no tienen conectividad y comparten un computador entre todos los estudiantes.

No obstante, esta desigualdad es global y es tan evidente que asimismo en los países desarrollados el acceso a internet suele ser más bajo de lo que parece. Por ejemplo, en Australia aproximadamente el 13 % de la población no tiene acceso a internet. En Estados Unidos más del 6 % de la población, 21 millones de personas aproximadamente, no tiene conexión de alta velocidad. En indudable que no todas las personas se pueden conectar a la Web ni se protege el derecho de tener internet como servicio esencial.

En algunos casos, el costo para acceder a internet supera lo absurdo. Por ejemplo, en África subsahariana un gigabyte de datos, suficiente para desarrollar una actividad online en un día, cuesta casi un 40 % del salario mensual promedio. Y no solo es un problema de las naciones en desarrollo, en Australia aproximadamente un tercio de los hogares de menos recursos no tienen conexión a internet. Ahora bien, en Colombia hay cerca de 23,8 millones de personas que o no tienen acceso a internet en las zonas apartadas o no cuentan con los recursos económicos suficientes para acceder a este servicio, a pesar de los grandes avances logrados en los últimos años.

Según las cifras de la UNESCO, apenas el 55 % de la población mundial tiene conexión a internet, es decir, solo un poco más de la mitad de la población cuenta con esta posibilidad. En esta misma línea, el 87 % de los países desarrollados está conectado, en comparación con el 47 % de los países en desarrollo y solo el 19 % de los países menos desarrollados.

En total, aproximadamente 3700 millones de personas en el mundo no tienen acceso a internet, no solamente a causa de la falta de conectividad, sino también por los altos costos de los dispositivos tecnológicos, los costos de mercado y la infraestructura. Hay que resaltar que esta desconexión trae desventajas como la falta de difusión de información de todo tipo y la exclusión del aprendizaje online. Se estima que más de 1000 millones de niños en el mundo no recibieron sus clases en esta cuarentena. No genera ningún impacto que los profesores estén impartiendo las clases diarias si muchos de los estudiantes simplemente no pueden participar.

En contraste, son muchas las ventajas que el mundo conectado ha traído a la población. Un estudio asegura que por cada punto porcentual que aumentan los índices de conectividad, el PIB se incrementa entre 1,4 % y 1,9 %, lo que genera oportunidades de empleo, factor que tanto se necesita después de una pandemia.

Trabajar en casa hoy en día es un imperativo. Sin embargo, como muestran las estadísticas, pocas personas tienen la posibilidad de conectarse. Además, sin una velocidad de conexión adecuada, las comunidades no pueden iniciar o administrar un negocio moderno, acceder a la telemedicina, tomar cursos online transformar digitalmente sus actividades agrícolas o investigar para ejecutar proyectos académicos y científicos.

Colombia atraviesa diversas dificultades en el tema, una de ellas es la falta de recursos para instalar infraestructura en los sectores no conectados, y mejorar la ya existente en la prestación de los servicios actuales de internet. No obstante, en los últimos años se ha hecho un trabajo enorme para aumentar la conectividad (esfuerzo que se ha multiplicado en los últimos cuatro años) y aunque esta no sea la más rápida, nuestro país se sitúa en el puesto 131 en velocidad de internet, como lo establece el informe del Instituto británico cable.co.uk. En síntesis, reducir la brecha digital es necesario para superar problemas, generar empleo, aprender, cultivar pasiones y mejorar los salarios en las regiones más apartadas.

Referencias

Graham, A. (2020, 26 de marzo). Schools are moving online, but not all children start out digitally equal. The Conversation. https://theconversation.com/schools-are-moving-online-but-not-all-children-start-out-digitally-equal-134650

Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones. (2019, 19 de mayo). La mitad de Colombia no tiene internet. MinTIC. https://www.mintic.gov.co/portal/inicio/Sala-de-Prensa/MinTIC-en-los-Medios/100837:La-mitad-de-Colombia-no-tiene-internet

Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones. (2020, 21 de enero). La hoja de ruta del MinTIC para el 2020: conectividad y transformación digital. MinTIC. https://mintic.gov.co/portal/inicio/Sala-de-Prensa/Noticias/125603:La-hoja-de-ruta-del-MinTIC-para-el-2020-conectividad-y-transformacion-digital

Reliefweb. (2020, 18 de marzo). Coronavirus school closures mean over ONE BILLION children and youth are now shut out of classrooms. OCHA Services. https://reliefweb.int/report/world/coronavirus-school-closures-mean-over-one-billion-children-and-youth-are-now-shut-out

Unesco. (2019, 23 de septiembre). New report on global broadband access underscores urgent need to reach the half of the world still unconnected. Unesco.  https://en.unesco.org/news/new-report-global-broadband-access-underscores-urgent-need-reach-half-world-still-unconnected

*Dirección de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones

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El exceso de información: la “infodemia” del Coronavirus

Por: Carlos Avilán

A medida que avanza el virus, se ha extendido por el mundo, teorías de conspiración y rumores que se han vuelto virales en plataformas de redes sociales y otros medios. Aunque en algunos casos estas publicaciones son bien intencionadas, hay alguna información que no es útil y lo único que hace es alterar nuestra salud mental que ya ha venido siendo afectada por el encerramiento. Así como dijo acertadamente el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus “No solo estamos luchando contra una epidemia; estamos luchando contra una infodemia «.

Este virus se identificó en diciembre de 2019, por lo que el tiempo para investigarlo de manera adecuada ha sido poco y en consecuencia hay muchas cosas que no entendemos sobre el COVID-19.  Hay que abrazar la incertidumbre amablemente.

Revisemos de donde viene la información. Muchas personas escriben u opinan sobre ciencia o información relacionada con esta, pero no todos están capacitados para evaluar adecuadamente la evidencia, interpretar las estadísticas y entender la jerga. Hay que tener en cuenta que la información que informa un político o un periodista (probablemente una investigación) podría haber sido reinterpretada, y durante el camino pudo ser modificada e incluso ignorada en buena parte. Por ejemplo, si hay un descubrimiento realmente “innovador”, muchos medios lo informarán. Si es un mensaje solitario de una cadena de WhatsApp, hay que tener cierta desconfianza.

La aplicación de estos consejos, no solo a este tema, sino a cualquier cosa que lea o comparta podría ayudar a discernir qué información es confiable y cual no, ya que incluso hay medios autorizados de renombre que exageran la información o la malinterpretan.

Claro que el periodismo ha sido esencial para esta lucha. No estaríamos conscientes del riesgo del COVID-19 sin el poder de los medios. Incluso si quiere saber más sobre el tema de la pandemia y el virus invito a visitar el sitio web de la OMS: https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019. De esta manera no caemos en las llamadas Fake News.

*Miembro Dirección Tecnologías de la Información

Desafíos para la generación de energía.

Por: Carlos Avilán

 

La generación de energía eólica y solar se está expandiendo en todo el mundo a tasas récord. Afortunadamente, los gobiernos están considerando este aspecto en sus políticas públicas (en Colombia la llaman Transformación Energética). 

Permitir que más personas obtengan su electricidad de fuentes limpias y renovables como nunca había pasado, es una gran noticia. Lo más importante es que aún se puede hacer mucho más. Como expliqué en un artículo anterior, la captura y almacenamiento de carbono (CAC) es una de las tecnologías que se pueden aprovechar más.

Al invertir en innovaciones energéticas podemos aprovechar más eficientemente nuestros recursos escasos, lo que ayudará a acelerar la transición de los combustibles fósiles a un futuro de electricidad sin carbono, confiable y asequible. 

La energía limpia es un punto clave; pues la generación de energía eléctrica y térmica es el mayor contribuyente al cambio climático, responsable del 25 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. Con energía limpia no solamente podríamos iluminar nuestros hogares, también con esta energía se impulsarían los otros sectores de la economía que producen el 75 % de las emisiones de gases efecto invernadero. Pensemos en carros y autobuses eléctricos, sistemas de calefacción y refrigeración y fábricas de productos donde se utiliza esta energía.  

Entonces, aquí viene la pregunta clave: ¿Qué se necesita para alcanzar la meta de generación de electricidad sin carbono? El primer desafío es el más común y obvio. Se necesita aprovechar el poder del sol y el viento. Gracias a la caída de los precios de los paneles solares, las turbinas eólicas y otras tecnologías, el despliegue de los sistemas de energías renovables es más asequible que nunca.  

El segundo desafío, el que se enfoca en la causa del problema, es el más complejo y del que menos se habla. Necesitamos grandes avances en las tecnologías que nos permitan suministrar energía limpia a las redes eléctricas, incluso durante los días nublados, sin viento y en la noche. Para alcanzar cero emisiones de carbono, debemos encontrar como respaldo una manera de utilizar más fuentes de energía limpia.  No existe una solución única y mágica para este problema.

Lo que se requiere para los próximos años es una combinación diversa y flexible de soluciones y varias herramientas para respaldar la generación de energía acorde a las exigencias del futuro. Algunas de estas soluciones ya existen, otras deben ser más estudiadas.  El almacenamiento de la energía es un desafío enorme, vemos como la tecnología en este campo no avanza al ritmo que quisiéramos.

Por ejemplo, aunque las baterías de ion de litio son cada vez más económicas, su impacto en el medio ambiente es discutible.  Otro camino puede ser la combinación de la tecnología de captura y almacenamiento de carbono (ver artículo: Una tecnología para combatir las emisiones de CO2) junto a la energía nuclear.

Sin embargo, la energía nuclear, a pesar de ser una de las fuentes más eficientes, ha venido frenando su crecimiento por los altos costos de seguridad e inversión que demanda. Aunque las emisiones globales de gases de efecto invernadero aumentaron el año pasado, sigo siendo optimista. A medida que conozco todas las nuevas ideas para enfrentar posiblemente el mayor desafío de la humanidad, tengo la plena certeza de que podemos construir un futuro sin carbono.  

*Miembro Dirección Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

Una tecnología para combatir las emisiones de CO2

Carlos Avilan
@carlosavilanr

 El 2019 fue el peor año, hasta ahora, en términos de emisiones de CO2, según una investigación del Global Carbon Project. Sin embargo, no todo está perdido: existe una tecnología que puede resolver parte de este problema y Colombia debe mirar hacia ella pues es uno de los países más vulnerables del mundo a los efectos de este fenómeno, una situación que se ha visto en el impacto cada vez mayor de las inundaciones y las sequías.

Los científicos predicen un futuro sombrío, de miseria, destrucción y catástrofe. Pero el debate sobre el clima sigue estando muy polarizado. El mundo está demasiado ocupado escogiendo ganadores y perdedores y enfrentando tecnologías entre sí.  Estamos perdiendo de vista lo que hay que hacer: resolver nuestro problema de CO2.

Esta tecnología es la captura y almacenamiento de carbono (CAC), la cual evita que las emisiones de CO2 entren en la atmósfera y las almacena bajo tierra, de forma segura, en formaciones geológicas del subsuelo. La CAC puede desempeñar un papel clave en la reducción de las emisiones, así como el logro de los objetivos climáticos globales.

Lamentablemente, el argumento utilizado en contra de la implementación de la CAC es que se trata de una tecnología costosa y que no ha sido probada en la industria de los combustibles fósiles, pues la idea de que no es posible combatir el cambio climático sin la CAC es, para muchos, una verdad incómoda.

El Acuerdo de París sobre el clima, en el cual los países participantes han acordado reducir el calentamiento global muy por debajo de los 2˚C, no podrá alcanzar esta meta sin la implementación de la CAC. Así mismo, The International Energy Agency’s Sustainable Development Scenario (IEA), organización que esboza el camino para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas relacionados con la energía y el Acuerdo de París, pronostica que al menos el 7% de las reducciones de emisiones de CO2 deberán provenir de la CAC.

A pesar de la aceleración de la revolución de la energía verde, se espera que el mundo siga dependiendo de los combustibles fósiles para su demanda de energía primaria en las próximas décadas. Según la IEA, los combustibles fósiles satisfacen el 81% de la demanda de energía primaria actual. Así mismo, prevé que esta cifra descienda al 60%.

La captura y almacenamiento de carbono permitirá una transición para los trabajadores del sector energético. Se construirán nuevas industrias de bajas emisiones de carbono, reorientará la infraestructura existente y mantendrá a las industrias competitivas en un futuro de bajas emisiones de carbono.

A largo plazo, la CAC puede convertirse en la base de una nueva economía energética limpia y sostenible. En Colombia, la expectativa frente a la decisión del Ministerio de Minas de dar tránsito progresivo del país hacia la implementación de nuevas fuentes renovables no convencionales de energía eléctrica, principalmente basadas en el sol y en el viento, es altísima. Por ello, es el momento en que el Ministerio de Ambiente y el de Minas revisen conjuntamente la implementación de la CAC.

*Columnista invitado del Tanque de Pensamiento Al Centro.