Por: Alejandro Acosta Gámez

Y de un momento a otro, el martes 24 de marzo de 2020 a las 23:59 horas, el Gobierno Nacional decretó el «aislamiento preventivo obligatorio» en Colombia en medio de la incertidumbre de algunos que creían que todo era un evento alejado de la realidad; el miedo de otros que ya venían sumidos en una escena apocalíptica de dimensiones épicas que apenas iniciaba, y el exceso de optimismo de otros tantos, que aún sin haber iniciado el confinamiento, ya veían la mitigación y extinción de la pandemia.

Ha pasado el tiempo y en el contexto de los negocios, los aprendizajes han sido importantes, los cambios de estrategias, el desmonte de hábitos, la creación de nuevas rutinas, mucha reflexión y días cargados de nuevos retos que han exigido tomar decisiones difíciles y emotivas.

Los emprendedores que comenzaban a consolidar sus estructuras de negocio, veían el año 2020 como el año de iniciar un crecimiento escalonado, de la mano de una economía que cerraba el 2019 con un 3,4%, con expectativas de repunte y unas dinámicas importantes de articulación del emprendimiento en el país. Y por su parte, los empresarios auguraban un 2020 de apertura de mercados, una expectativa macroeconómica alta y proyecciones hacia una nueva década. Todo estaría muy bien, estable y con la mejor actitud.

Sin embargo, tanto emprendedores como empresarios, comenzaron a verse directamente afectados, cierre de mercados, cierre de espacio aéreo, cierre de los comercios, todo frenó de un momento a otro.

Unos debieron dejar de lado sus emprendimientos, otros cerrar sus empresas, despedir empleados y echar mano a los ahorros, en medio de una situación que afecta, el bolsillo, lo sicológico, lo motivacional y lo humano. Es aquí donde está lo interesante, las oportunidades, y si eres emprended@r o empresari@, sabes de que estamos hablando.

Para aprovechar las oportunidades es preciso preguntarse ¿En qué escenario me ubico? En medio de esta crisis se plantean tres escenarios. Un pensador loco, que de loco poco, dijo: “en las crisis las oportunidades y el dinero cambian de manos”, hay que tomar una posición que proporcione ventaja.

Un primer escenario es el pesimista, leer constantemente las noticias nefastas en medio de la pandemia, perder la fe, olvidar el horizonte, imponerse un velo, parar el desempeño en todo sentido y muchas cosas más, hacen parte de este escenario que termina con la esperanza y con la visión. Hay que recordar que después de las crisis, economías completas han logrado crecimientos importantes.

Un segundo escenario es el optimista, que en el contexto de los negocios, probablemente genere exceso de confianza, falsas expectativas y utopías sin argumento que pueden llevar de igual manera al estancamiento y no preparación para el futuro. Por ejemplo, cuando se realizan proyecciones financieras en escenarios optimistas se tienden a desconocer esfuerzos y recursos para lograr las metas. Finalmente el verdadero problema no es el optimismo, sino el optimismo poco informado o realista.

El último, escenario es el realista, el que te permite asumir que existe una situación con características puntuales y por lo tanto, un mediano y largo plazo cambiante. Ubicarse en este escenario, no te quita el miedo, pero tampoco te quita la motivación, solo te permite ceder el control ante muchas variables en las que no tienes poder alguno, como por ejemplo: una eventual vacuna, el pronto fin del confinamiento, las políticas globales. Te permite aceptar que es momento de aceptar, pensar, respirar, construir y entender que arrancar es hoy, no ayer o mañana. Bertrand Russel dijo: “conquistar el miedo es el comienzo de tu riqueza”.

Esta es una invitación a sumarte a tu equipo de trabajo, a tus socios, a levantar la cabeza y poder continuar, porque grandes oportunidades se comienzan a divisar y cuando todo esto mejore, tu proyecto o empresa deberán estar preparados.

Antón Valén, Clown del Cirque du Soleil, una de las empresas más innovadoras del mundo, suele decir que mientras el telón está cerrado debemos prepararnos para alistar un espectáculo nuevo y retador, para que cuando el telón se vuelva a abrir cumplamos las expectativas del público y el lugar  se colme de muchos más aplausos.

 

*Miembro de la Dirección de Emprendimiento

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