El pasado 17 de marzo una gran mayoría de habitantes de Bogotá, sentimos orgullo por quien administra la ciudad; por la vehemencia, la empatía, la solidaridad, pero sobre todo por el liderazgo y la legitimidad que, al parecer, revestía a nuestra alcaldesa Claudia López de un poder superior, incluso mayor, al del presidente Iván Duque.

Innumerables fueron los trinos, así como los comentarios en cadenas de Whatsapp, los memes, las columnas de opinión e incluso los sondeos de las encuestadoras que pregonaban que el liderazgo y la imagen favorable de Claudia López superaba la del Presidente de la República en tiempo de emergencia. Al igual, en distintos portales de opinión se comentaba, se sigue comentando que, el presidente Iván Duque debía delegar a Claudia López como encargada nacional de la crisis generada por el COVID19.

Así, Claudia López pareciera estar, en medio de la crisis, en el momento más importante de su historia política, al punto de gozar de la legitimidad que le otorgaba una parte de la ciudadanía de ser la primera mandataria de los colombianos, ¡ojo! No solo en Bogotá, sino en muchas partes del territorio nacional donde la expectativa de la gente estaba puesta en las decisiones de Claudia López y no de Iván Duque.

No obstante, pareciera que su liderazgo fuesen destellos de esto y no necesariamente una habilidad bien administrada por la alcaldesa; al mismo tiempo que pudiera ser que se envistió de tal legitimidad que, tanto ella como su equipo de asesores, se dejaron llevar por los cantos de sirena de las encuestas y los puntos de popularidad. Parece, igual, que la alcaldesa está perdiendo el rumbo de lo que pudiera considerarse importante, necesario, humanitario y estratégico para cualquier gobierno territorial en esta coyuntura. Con ello me refiero a: i) mantener el control de la curva epidemiológica del COVID19 en Bogotá mediante la implementación de medidas en la ciudad ii) efectividad, eficiencia y control en la entrega de las ayudas humanitarias a la población.

Respecto al primero, creo que lo está haciendo de la mejor forma posible, lo cual me ha generado conformidad y al parecer mantiene satisfecho a un sector importante de la población y de la opinión pública también; por otro lado, creo que no ha sido lo suficientemente acertada y mucho menos asertiva. Y es en este punto donde quisiera llamar la atención de la administración distrital de Bogotá y también de la opinión pública para lograr que la alcaldesa pueda reencausar dicha estrategia.

Inicialmente, y entendiendo de antemano todas las limitaciones que en términos presupuestales existen, creo que Claudia no ha sido acertada en el manejo táctico, operativo y logístico de la estrategia de #BogotáSolidariaEnCasa, es decir, en cómo implementar la estrategia (qué barrios, de qué forma, en qué tiempos, etc.) para lograr la mayor cobertura posible de la ciudadanía en condiciones de vulnerabilidad o pobreza multidimensional, sin incluir en el análisis los estratos 3 y 4 que sufren también un tipo de pobreza denominada como “pobreza vergonzante u oculta”, concentrado en estos estratos socioeconómicos, que en la ciudad superan los tres millones de habitantes, sin embargo, por ser un tema distinto y que contiene otros elementos de análisis será objeto de otra columna.

En ese entendido, considero que en distintos barrios de la ciudad de los estratos 0, 1 y 2 de las localidades de la ciudad no ha sido efectiva la entrega de ayudas humanitarias. En los casos que son de mi interés, por ejemplo, en la localidad de Santafé, según el portal bogotasolidariaencasa.gov.co se reportan que se han entregado 48.165 ayudas que corresponden  a: transferencias bancarias (1.209), mercados del distrito (5.927), bono (3.472), canasta alimentaria (3.652), mercados de la Cruz Roja Colombiana (1.802) y un número mayor que corresponde a comida caliente y refrigerios que asciende las 32.000 entregas. Como es evidente, estas cifras se aumentan con una ración de alimento diario para un habitante lo que disminuye la cobertura de la población atendida durante los 32 días de aislamiento preventivo obligatorio hasta la fecha.

De acuerdo con lo anterior y teniendo en cuenta los 130 mil habitantes de la localidad, 80 mil aproximadamente se concentran en los estratos 0, 1 y 2, los cuales pudieran conformar 25 mil hogares aproximadamente. Esto nos dejaría como resultado que: solo el 25% de los hogares en estrato, 0, 1 y 2 de la localidad están siendo plenamente cubiertos por las ayudas humanitarias en medio del COVID19, restando un amplio 75% de cobertura plena.

Ahora bien, sumemos a esta ecuación las raciones de alimentos calientes y refrigerios entregados en la localidad, la cual es dada a un solo habitante de la familia y no a todos los integrantes del hogar; lo que quiere decir que solo el 20% de la población local total está recibiendo algún tipo de ayuda humanitaria del Distrito o solo el 40% de los habitantes en condiciones de vulnerabilidad en la localidad están siendo atendidos por el programa #BogotáSolidariaEnCasa. Una situación que evidencia el drama que están viviendo miles de habitantes de la localidad de Santafé y del Distrito Capital. Esto desvirtúa de un tajo, el argumento esgrimido por la alcaldesa en la opinión pública de que las comunidades están protestando en las calles de la ciudad por motivaciones políticas y totalmente ajenas a una necesidad humanitaria.

Situación similar sucede en la localidad de La Candelaria, no obstante, la recién posesionada alcaldesa local ha logrado reaccionar prontamente y por lo menos los pobladores de la localidad no están protestando para recibir las ayudas humanitarias y han visto diligencia de su alcaldesa local para lograr la mayor cobertura en ayudas humanitarias para la población vulnerable.

Con estos datos, no quiero ser injusto en señalar a la administración de ineficiente o poco efectiva, lo que pretendo en realidad con esta columna es evidenciar que el rumbo tomado por la alcaldesa en términos de la estrategia #BogotaSolidariaEnCasa debería reorientarse o por lo menos fortalecer algunos aspectos para mejorar la efectividad en la entrega de ayudas humanitarias. Por ejemplo, debería la Administración, en cabeza de la Alcaldesa y el Secretario de Gobierno, fortalecer la comunicación con los líderes sociales, comunales, comunitarios y sectoriales de cada barrio de la ciudad y en articulación con estos, lograr una mayor cobertura en los territorios, Esto, que suena lógico y de sentido común, al parecer no está siendo una premisa en la implementación de la estrategia, toda vez que decenas de líderes sociales, sectoriales, comunales y comunitarios me han pedido que les ayude en la interlocución con las autoridades locales, especialmente en el caso de Santafé, La Candelaria, Bosa y Kennedy.

Por último, solo queda decir que el liderazgo, empatía y solidaridad de la alcaldesa debería dirigirse también a mejorar la efectividad en la entrega de las ayudas humanitarias y no sólo concentrase en la parte del tablero que indica los puntos de popularidad que ha ganado en el marco de la coyuntura del COVID19 de cara a las presidenciales de 2022.

  1. Soy un ciudadano que votó por el proyecto que representa Claudia López y por esa razón me siento en la necesidad de hacerle caer en cuenta de los desaciertos en los que pudiera estar cayendo su administración en medio de la coyuntura.

    *Director Localidad Santafé y Candelaria. 

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