Por: Carlos Ramírez

Está claro que la emergencia generada por el COVID-19 le cambió la vida a buena parte de la población. A algunos los cogió preparados, a otros al menos con algunas bases para hacer frente, mientras que a una gran mayoría este evento les cogió desprevenidos, especialmente por la extensión de los aislamientos y la magnitud del virus que hoy en día tiene a Bogotá con una tasa de ocupación de UCI que ronda el 90%.

Entre las muchas cifras que se han obtenido hasta ahora, vale la pena ver algunas provenientes del mundo digital y como, tras la asimilación de un nuevo estilo de vida, parte de la civilización se ha ido adaptando, dando incluso algunas señales de recuperación.

Tráfico global

Gracias en buena medida a la necesidad de realizar compras en línea, los sitios web presentaron un incremento del 16% en visitas, siendo la semana del 20 de abril la más beneficiada con un aumento del 24% respecto al promedio de la misma fecha.

La industria de la construcción ha sido una de las más favorecidas, al haber podido incrementar en un 28% el volumen de visitas frente al primer trimestre. Comportamiento similar presentó la industria de programas informáticos.

Por otro lado, sectores como recursos humanos y manufactura no variaron sus números respecto a los que tenían previo a la pandemia, mientras que el sector turismo ha logrado reponerse y hoy en día solo está un punto por debajo de su comportamiento tradicional.

Chat – Email

Gracias a sus propiedades inherentes, al ser menos invasivos y estar disponibles casi las 24 horas, ambos medios tuvieron un incremento importante durante el segundo trimestre. El uso de chat respecto al primer trimestre aumentó un 31%, siendo los bienes de consumo y nuevamente el sector construcción los más beneficiados, al aumentar el volumen de conversaciones por este medio entre un 45% y 50%.

Por otro lado, la comunicación vía correo electrónico aumentó un 21%, siendo la semana del 15 de junio la más favorable al alcanzar un pico del 36%. Lo anterior benefició de paso las tasas de apertura, al aumentar en un 18% respecto a los niveles previos a la pandemia.

Las PYMES se unieron también a la tendencia, aumentando entre un 14% y un 31% el volumen de comunicaciones por este medio.

Paradójicamente el comportamiento tradicional del e-mail no cambió, pues fueron precisamente las empresas quienes menos correos enviaron las que obtuvieron un mayor porcentaje de aperturas. El abuso de esta tendencia puede tener consecuencias negativas en el mediano plazo, pues la saturación en la comunicación puede lesionar la reputación de la marca y la calidad percibida por los algoritmos a la hora de clasificar los mails como correo basura.

Mails de ventas

Una confusión que persiste hoy en día en algunas empresas es la del papel de los equipos de marketing y ventas. Mientras el trabajo del equipo de marketing es identificar compradores interesados, la fuerza de ventas debe determinar cuáles de estos prospectos se convertirán en clientes (Hubspot, 2020).

Haciendo esta distinción, los mails con contenido comercial también presentaron un aumento importante, al incrementar un 44% sus envíos respecto al primer trimestre.

¿Mayor cantidad deriva en calidad? No necesariamente. Respecto a los mails de marketing, las tasas de respuesta de los mails de ventas cayeron entre un 25% y un 30% respecto al promedio del segundo trimestre. De seguir la tendencia, se espera que el público siga ignorando estos contenidos, o peor aún, los marquen como spam afectando a largo plazo la eficiencia de este canal para la marca.

Al igual que el contenido en redes sociales, el e-mail puede cobrar más relevancia en la medida que lo volvamos relevante y útil, con la ventaja adicional de poder personalizarlo de acuerdo al cliente y al embudo de conversión que hayamos planeado.

Estas cifras nos muestran la forma como las organizaciones han redoblado esfuerzos para evolucionar rápidamente al mundo digital. Los usuarios en la red están más ávidos que nunca de experiencias, con las cuales puedan hacer frente a los periodos prolongados de aislamiento, la sobrecarga laboral virtual y el aburrimiento.

Las comunicaciones son un terreno fértil para las marcas que sepan traducir estas necesidades en comunicaciones de valor, donde las ventas se conviertan en una consecuencia casi orgánica de la estrategia, más no en una obsesión.

En últimas no se trata de un juego de transacciones, servicios y productos, sino de un juego de seducción.

*Miembro de la Dirección de Emprendimiento

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