Por: Fabian Sampayo

En los últimos meses nuestros hábitos han cambiado abruptamente, de repente nos levantamos y ya no tenemos que correr para llegar a nuestros lugares de trabajo, ahora nuestro afán es hacia el botón de encendido de nuestro computador e ingresar a reuniones en Microsoft Teams, Zoom, Google Met o Skype. Meses atrás esa historia podía ser contada por pocas personas; según MinTic y Nubelo se pronosticaba en el 2015 que el 50% de la fuerza laboral en el 2020 sería digital.

Hoy encontramos que ese 50% ha sido superado significativamente, la ACRIP (Federación Colombiana de Gestión Humana) confirmo que el 98% de las empresas habían incorporado prácticas de trabajo en casa, por lo que el concepto de trabajo 3.0 se vuelve una realidad tangible en Colombia. Esto trae beneficios para las empresas como incrementar la productividad y disminuir los costos fijos de operación, dado que se contempla un mayor tiempo disponible del colaborador y una menor inversión en temas de oficinas. También se podría hablar de beneficios para el empleado; una mayor independencia en la gestión del tiempo y un mejoramiento en la calidad de vida. Sin embargo, este último beneficio se ha convertido en una desventaja para muchos de los empleados en Colombia. Es común encontrar que el horario laboral se ha extendido, se puede observar que el nivel de compromiso se mide por la cantidad de tiempo que estás conectado y no por la calidad de tu conexión.

Considero que estamos en un punto de inflexión donde el compromiso lo debemos evaluar por la calidad de nuestra conexión con lo que desarrollamos. La pregunta no es ¿cuánto tiempo te conectas? Sino ¿cuál es la calidad de tu conversación cuando estás conectado?, y cuando me refiero a calidad quiero decir el nivel de interacción que tienes durante la reunión. Esta interacción la podemos interpretar desde los elementos del lenguaje, la emoción y la corporalidad.

Frente al lenguaje podemos indagar sobre el nivel de preguntas que desarrollamos en esas conversaciones, es común vivir conectado en reuniones, pero desconectado en pensamientos.

Frente a la emoción podemos considerar el estado de ánimo antes y después de la reunión, esto lo podemos hacer a través de ejercicios sencillos como generar una autoevaluación usando nuestras manos (indicando bien – regular – bajo).

Frente a la corporalidad es retarnos a tener nuestra cámara ON, simular que estamos en esa reunión activando el mismo fondo para sincronizarnos con el propósito de la reunión.

Calidad y no cantidad, esa es una realidad que debemos incorporar en esta nueva manera de trabajar. La fuerza laboral digital para este año no será del 50%, la tendencia es mucho mayor y debemos adaptarnos rápidamente para asegurar un mejoramiento en nuestra calidad de vida. Los efectos de no tomar acción pueden ser tan peligrosos como sufrir de estrés laboral, en algunos estudios reportan que entre el 20% y 33% de los colombianos lo sufren (Encuesta Nacional de Condiciones de Salud y Trabajo). Estamos en un momento histórico para cambiar nuestra manera de trabajar y obtener un ganar – ganar como sociedad.

*Si deseas evaluar tu nivel de interacción en las conversaciones virtuales puedes usar la siguiente prueba:

Afirmación Siempre lo hago (4) Frecuentemente

(3)

Ocasionalmente (2) Nunca (1)
Prendo mi cámara para observar y estar 100% presente con mis compañeros.
En mis reuniones suelo saludar y despedirme.
Participo en más de una ocasión a la reunión que estoy citado.
Utilizo recursos alternativos para dinamizar las reuniones.

 

>12: Divulga esa manera de trabajar para que seamos más los conectados con calidad.

5-12: Estas en camino a generar una conversación de calidad y no de cantidad.

<5: Tienes una gran oportunidad para mejorar la calidad de tus conversaciones. Utiliza los consejos de nuestra columna.

 

*Miembro Dirección de Emprendimiento

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