Por: Fabián Sampayo

Baby boomer, generación X, Millennials, Centennials, todas son etiquetas que podrían decirnos si una persona es más acorde o no a ciertas tecnologías, sin embargo, la mirada que tiene Ana Sarmiento sobre esto es totalmente disruptiva. Si bien las generaciones nos permiten hacer una “clasificación” por edad no necesariamente debemos asociarlas a una “deficiencia” o “suficiencia” de una persona. El 2020 ha sido un año de cambios radicales y uno de ellos es que trajo lo que el filósofo Zygmunt Bauman denomina la modernidad líquida: una realidad donde el cambio es constante provocando que la identidad individual y social se flexibilicen durante todo el tiempo de vida que tenemos. Bauman menciona que la búsqueda de la identidad es una tarea vital de cualquier individuo y en sus artículos expone una metáfora sobre asociarlas a una costra volcánica, donde pueden tomar muchas formas si se aplica la temperatura correcta. Esta modernidad líquida se vive en un mundo que denomino FIGITAL: lo físico y lo digital juntos, lo presencial y lo remoto definiendo una nueva manera de interactuar.

Ana Sarmiento también nos expone en su manifiesto 7 elementos para vivir esta modernidad líquida. Exploremos cada uno y la interpretación que nos permitió obtener al escucharla:

  1. El trabajo no debe convertirte en algo que no eres, sino en un canal para aportar lo mejor de ti. Aquí la generación Millennial ha hecho un gran proceso al reestablecer esta nueva concepción, ahora ya no será el objetivo de unos jóvenes entre 25 y 40 años. Esta será la nueva definición de “TRABAJO”.
  2. Creo que la diversidad es la mejor forma de enriquecer la vida y el trabajo. El ser consciente que vivimos en mundos interpretativos nos permite obtener puntos de vista diferentes sobre un proyecto o actividad a desarrollar de tal manera que iteremos y mejoremos siempre nuestro producto o servicio.
  3. Debemos aprender a valorar lo que nos hace diferentes y potenciar nuestros talentos. En la diferencia radica la verdadera riqueza, tener en un espacio diferentes generaciones implica tener diferentes pensamientos, lo cual conlleva a diferentes acciones y a generar un ecosistema fructífero para innovar.
  4. Las empresas del futuro son un espacio para realizarnos como personas. Cada vez la palabra propósito de vida hace parte del lenguaje de las personas y de las organizaciones, aquella empresa que comprenda esto y realice esfuerzos enfocados a detonar el potencial de sus colaboradores generará una disrupción de talentos. Un ejemplo en el continente asiático es el trabajo que viene realizando Haier Group, donde se declaran ser un ecosistema de emprendedores, parte de su misión es conectar a los colaboradores con un cliente. En otras palabras, conectar un talento con una necesidad.
  5. La experiencia del trabajador se construye todos los días y en todos los rincones de la empresa. La verdadera cultura se ve en la cafetería, en los baños, en los pasillos, en las conversaciones naturales que surgen en el día a día de un colaborador. Si quieres entender tu organización pasa tiempo en el GEMBA, el lugar donde pasan las cosas.
  6. Prometer una experiencia y no cumplirla trae mal karma. Hoy el poder de las redes sociales hace que cualquier organización que incumpla una promesa a su cliente o a su empleado interno se haga visible en cuestión de minutos en el ecosistema local y en solo horas será visible en el ecosistema global. Vivimos con un consumidor llamado PROSUMIDOR que produce y genera contenido a la medida que recibe feedback del propio sistema, por lo que es mejor cumplir lo que prometes.
  7. Debemos construir el futuro respetando el trabajo de las personas que llegaron antes que nosotros. La experiencia tiene un valor y el millennial o cualquier generación venidera debe comprenderla para no repetir los mismos errores. Un gran amigo mío Diego Tovar menciona un concepto sobre CANAS con G, y es la experiencia de los que llegaron antes con la energía de los que están llegando, en sus palabras Diego dice “Canas de experiencia con ganas de juventud”.

Seguiremos hablando de millennials, centennials, baby boomers, generación X y así sucesivamente, pero siempre debemos recordar que estas etiquetas no deben servir para hacer un juicio sobre las competencias que una persona pueda tener. La modernidad líquida ha hecho visible que la tecnología es fundamental para seguir en nuestra evolución como humanos, sin embargo, el COVID 19 nos ha hecho visible que somos humanos y que siempre tendremos una historia que contar desde la resiliencia.

*Miembro Dirección de Emprendimiento

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