Exigimos condena para los maltratadores de los perros en la sede del Sena en Malambo, Atlántico

Exigimos condena para los maltratadores de los perros en la sede del Sena en Malambo, Atlántico

Exigimos condena para los maltratadores de los perros en la sede del Sena en Malambo, Atlántico

Los animales tienen derecho a la supervivencia.

#VIDEOCOLUMNA Nuestra directora de Protección Animal, Yira Pérez, realiza esta videocolumna pronunciándose acerca de la decisión de un juez que reconoce el derecho a la supervivencia del perro Clifford.

Exigimos condena para los maltratadores de los perros en la sede del Sena en Malambo, Atlántico

Sí a la aprobación del proyecto de ley que prohíbe realizar experimentos en animales.

Nuestra Directora de Protección Animal, Yira Pérez, hace un llamado a dar trámite urgente al proyecto de ley presentado por el Representante a la Cámara, Juan Carlos Losada, el cual busca prohibir el uso de animales en experimentos científicos.

 

“Esta pausa obligatoria ha sido un golpe de suerte para el planeta”

“Esta pausa obligatoria ha sido un golpe de suerte para el planeta”

Covid-19, un grito de la naturaleza

Por: Yira Pérez

Hoy el mundo se encuentra en pánico por un nuevo enemigo que amenaza la vida de los seres humanos: el coronavirus (Covid-19). Sin embargo, la llegada de este microscópico “monstruo”, que ha dejado más de 34 mil fallecidos en el mundo, según cifras de la Universidad Johns Hopkins, se ha convertido en una oportunidad para escuchar el grito de la naturaleza a la que el hombre le ha quitado espacio. 


Después de ver conmovedores vídeos en redes sociales en los que grupos de delfines volvieron a Cartagena y Bahía Solano (Chocó); cómo nuestros mares y ríos recuperaron su color cristalino; cómo zorros se escabulleron en algunos desolados vecindarios, y cómo las aves volvieron a volar, he llegado a la conclusión que no todo es para mal y es momento de hacer una profunda reflexión sobre las afectaciones que causamos los seres humanos en todos los ecosistemas en los que habitamos.


Por ejemplo, con la cuarentena decretada en varias ciudades, ha mejorado la calidad del aire, se ha reducido las emisiones de dióxido de carbono y disminuido el tráfico de animales. La lección más grande que nos deja esta coyuntura es, entonces, que debemos darle un respiro a la naturaleza; estamos profundamente interconectados con ella y si no cuidamos al planeta, no nos cuidamos a nosotros mismos.

                   
De hecho, esta situación es tan apremiante que de acuerdo con el Informe de Riesgos Mundiales en 2019 del Foro Económico Mundial, los tres peligros más probables y con mayor impacto para el hombre están relacionados con el medio ambiente: los eventos meteorológicos extremos; el fracaso de la mitigación del cambio climático y la adaptación a este; así como los desastres naturales.      

       
Por eso, al tiempo que nuestra población aumenta, tenemos que ser cada día más conscientes que necesitamos como aliado a nuestro hábitat. Así que aprovechemos esta coyuntura para hacer un pacto con la imponente naturaleza, que hoy se nos revela y sin más compasión nos pide “parar” tanto abuso.

*Directora Protección Animal

Alzo la voz por los caballos cocheros de Cartagena

Por: Yira Pérez*
@Yperezq15

Miles de turistas arriban todos los días a Cartagena para conocer uno de los destinos más atractivos del mundo, por sus calles coloniales, cargadas de historia y heroísmo.

Pero más allá de los adornos mágicos que una ciudad como Cartagena puede tener, porque sin duda es fantástica, está el paseo en coche, una tradición cultural que muchos consideran como una actividad excepcional, donde pueden recorrer las calles y avenidas de la capital bolivarense, mientras un guía (cochero) les va contando cada aspecto de la independencia de la ciudad que se remonta a 1811, y un frágil caballo va halando con su cuerpo hasta 400 kilos de peso o más, a veces sin haber comido o bebido agua lo suficiente. Sin duda alguna, es maltrato y una violación clara a la ley 1774 del 2016 que estipula que “los animales recibirán protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos”.

En varias oportunidades se han registrado en noticias las innumerables veces que caballos han caído desplomados en las calles bajo el implacable sol, con notables signos de desnutrición y agotamiento, creando episodios que hablan por sí solos de la falta de políticas institucionales, desvirtuando esta tradición centenaria de Cartagena.

Cerca de 60 coches circulan por la zona colonial y luego de la ardua jornada, una parte de los animales empleados en el recreo del turismo cartagenero se mantiene en corrales improvisados, en un rincón casi desapercibido ubicado en la zona de Chambacú.

Hace un tiempo, un grupo de animalistas logró que la Procuraduría Delegada de Asuntos Ambientales ordenara la suspensión de la actividad de los coches, hasta cuando se garantizaran normas de protección, alimentación e higiene de los establos de los caballos. Así mismo, otra arista del debate es protagonizada por los cocheros, quienes en varias oportunidades han manifestado que la desprotección social afecta tanto a los animales como a los humanos, pero que la prohibición de esta actividad no es la solución, debido a que es el sustento económico de sus familias, y no cuentan con sueldo fijo ni prestaciones sociales.

La Administración distrital puso en vigencia un decreto para regular la actividad y proteger a los equinos de abusos y maltratos e incluso controlar el nuevo horario de servicio de los paseos en coche, que comienzan a las 5:00 de la tarde hasta las 11:00 de la noche, así como la capacitación durante jornadas de sensibilización a algunos tenedores y propietarios de los equinos.

Hago un llamado a las autoridades locales que, a pesar de los esfuerzos por implementar algunas medidas, aún existen vacíos en los lineamientos, por ejemplo, en la adecuación de las pesebreras donde mantienen a los caballos, la movilidad y control en el Centro Histórico. Urge diseñar e implementar una política de fondo, institucional, reglamentada y socializada debidamente que formalice esta actividad turística, pero que además garantice el bienestar y la calidad de vida de los caballos.

Como sociedad tenemos una responsabilidad con los seres vivos que no tienen voz, pero que sienten y sufren como cualquiera de nosotros.

Recuerda: la ley 1774 del 2016 estipula que “los animales recibirán protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos”.

  • Directora de Protección Animal del Tanque de Pensamiento Al Centro.